Ni las gomas de mascar ni la ceja alzada de Carlo Ancelotti hicieron que su Brasil rompiera el 0-0 en Guayaquil.
Por: Alain López
El director técnico italiano de la Selección Brasileña mostró tranquilidad por momentos, porque en otros parecía estar arrepentido de su nuevo trabajo. Sus movimientos de manos y gritos para dar instrucciones a sus dirigidos, y el estar de pie fueron una constante durante el partido.
El partido había despertado mucho hype por el ansiado debut de la «Scratch do Oro» de Ancelotti en tierras sudamericanas, pero ese hype se terminó con el silbatazo inicial, gracias al aburrimiento que provocó lo sucedido en los 90 minutos del cotejo.
Lo único rescatable de este encuentro de la Fecha 15 de las eliminatorias mundialistas de la Conmebol fue el ambiente que se vivía en las gradas, con miles de ecuatorianos extasiados por la emoción de ver jugar a «La Tri» contra «La Verdeamarelha».
La afición ecuatoriana parecía estar en otro duelo, porque la emoción y pasión que se mostraban desde las tribunas no representaron el 0-0 final.
El poco espectáculo que tuvieron los 90 minutos del Ecuador vs Brasil hizo que todos los aficionados que perdieron dos horas de su vida, se cuestionaran el qué hubiera pasado si el suspendido Raphinha, y los lesionados Neymar, Rodrygo y Enner Valencia hubieran estado en el Estadio Monumental de Guayaquil.
Después del silbatazo final, en un intento de dar vuelta y de justificar el aburrido partido, Carlo Ancelotti comentó: “Como dije, faltó un poco más de ataque. Ecuador defendió bien, no fue tan sencillo encontrar espacios entre líneas, hubo dificultad en la salida, y no siempre tuvimos el balón limpio en el último tercio. No quiero poner excusas, pero el campo no estaba en condiciones ideales para jugar“.
Editora: Frida Zavala


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