Los de la Ciudad de México consiguen la victoria en el Mictlán ante los del norte y suman un triunfo más a una racha de cinco partidos consecutivos sin perder.
Por: Rodrigo Hernández
En un duelo donde se ponía en juego el orgullo de mantenerse invictos, los Mexicas de la Ciudad de México frenaron con fuerza y autoridad a los Osos de Monterrey, imponiéndose 16–3 en un enfrentamiento marcado más por la defensa que por las grandes capacidades de los equipos ofensivos.
Desde el inicio, el encuentro se inclinó hacia un duelo cuerpo a cuerpo, intenso y muy hostil para los visitantes. La defensiva local tomaba la postura protagonista, en el que limitaron el ataque aéreo regio y controlaron con superioridad el juego terrestre de los visitantes. El resultado: los Osos apenas consiguieron tres unidades en todo el partido.

Los Mexicas ejecutaron su plan a la perfección y era dominar los tiempos con su ofensiva terrestre y mantener el balón lejos de Shelton Eppler, el experimentado quarterback de los Osos. La estrategia funcionó de maravilla, anularon los momentos de peligro y aprovecharon cada oportunidad para anotar.
Félix Buendía, entrenador de los Mexicas, había insistido en que el invicto “no representaba nada” si no demostraban firmeza defensiva y compromiso colectivo. Hoy sus palabras tomaron fuerza y el resultado fue una defensa férrea y ejecución ofensiva que su mayor virtud en este encuentro fue la paciencia.

Con esta victoria, Mexicas asegura su paso a la siguiente fase de la LFA con un récord impecable de seis partidos sin perder, además de consolidarse muy probablemente como el sembrado 1 de la conferencia. Por su parte, los Osos caen y deberán replantear estrategias ofensivas de cara a lo que resta de la temporada.
Un partido definido por la táctica, estrategias y la exigencia defensiva. Mexicas mostró madurez y su calidad dentro del terreno de juego para poder frenar a un rival potente como Osos. Fue un triunfo fruto de grandes jugadas defensivas, sin grandes destellos en ataque pero con un juego en conjunto envidiable.

Editora: Frida Zavala


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