Los Zonkeys ganan el segundo encuentro de la serie pero Ángeles no pierde la esperanza de dar la vuelta en Tijuana.
Por: Maria de la Cruz
El recinto del gimnasio Juan de la Barrera fue testigo de otra noche amarga para Ángeles CDMX. En un duelo marcado por la intensidad, el desgaste físico y la contundencia de los visitantes, los Zonkeys de Tijuana se llevaron el segundo partido de la semifinal de la CIBACOPA por 97-78 y pusieron la serie 0-2 a su favor antes de regresar a casa.
El espectáculo fue absoluto: emociones al límite, un público volcado en las gradas, y un duelo que mantuvo a todos sin aliento hasta el último segundo. Desde el primer cuarto (32-16), Tijuana marcó el ritmo. Ángeles CDMX intentó reaccionar, pero el desgaste físico tras dos juegos seguidos pesó, y los tiros clave no entraron.

“En esta manera sí es mucho más intenso, pero sobre todo también los partidos. Jugamos a un ritmo de cuatro partidos por semana. En Europa no conocemos los partidos back to back en dos días seguidos, entonces esta parte es muy diferente.” Pascal Meurs director de Los Ángeles de CDMX.
En el segundo cuarto, los Ángeles recortaron ligeramente la diferencia, pero se fueron al descanso aún abajo 46-35. La esperanza seguía viva gracias al empuje del público, que acudió al Juan de la Barrera con cánticos y un aliento incondicional. Sin embargo, cada intento de remontada fue neutralizado por un equipo de Tijuana frío, sólido y eficiente. En el tercer periodo, la ventaja se mantuvo (73-63), y en el último cuarto los Zonkeys sentenciaron con categoría.

Los capitalinos lo dejaron todo. Los jugadores se lanzaban por balones sueltos, chocaban contra el tablero por un rebote, intentaban mantener viva la chispa. Pero el marcador era un espejo cruel de una verdad táctica y física: Tijuana fue mejor.
Quizá lo más emocionante de la noche no estuvo en el aro, sino en la grada. La ovación final fue larga. De pie. No por la victoria, sino por el esfuerzo. Por la entrega. Por la sensación de que este equipo representa algo más que resultados. Representa a una ciudad que empieza a amar el baloncesto con locura.
Ahora, con el 2-0 en contra, el panorama luce cuesta arriba, pero no imposible. Los Ángeles tienen talento, corazón y un cuerpo técnico que no le teme al fuego. Tienen que ir a Tijuana a dar el campanazo, a robarse un partido y meter presión. Porque si ganan el martes, el miércoles la historia puede cambiar. Y todos saben que cuando un equipo herido juega sin miedo, se vuelve peligroso.

Editora: Frida Zavala


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