Por: Bernardo Marín

Enviado/ San Diego

Entre sonidos del trolley, y con la gente de Padres y Dodgers acercándose al estadio, el último juego de esta serie terminó, y el marcador no fue el esperado para los locales. Con un marcador de 5-2, los visitantes ganaron el primer round en esta larga batalla.

Aunque el juego fue entre semana, a la 1:10 de la tarde, Petco Park no defraudó. Un total de 45,481 aficionados apoyaron a ambas novenas, en un día nublado que sirvió como lienzo para el duelo definitivo de la serie.

El primer duelo comenzó con los lanzadores: en una esquina, Randy Vásquez, un pitcher que sigue buscando encontrar ritmo en su tercera temporada en las Grandes Ligas, entre los Yankees y los Padres.

Y del otro extremo, Ben Casparius, un pitcher relativamente nuevo en la Gran Carpa y que alguna vez perteneció a la organización de San Diego, fue quien, tras nueve rounds, salió ileso del combate.

Aunque Casparius se tambaleó, no fue suficiente para hacerlo caer a la lona. En una pésima segunda entrada, con bases llenas, el lanzador perdió el control de sus pitcheos y permitió que los Padres se adelantaran con una carrera vía pasaporte. Pero, aunque el panorama lucía gris, el sol terminó saliendo para el abridor.

En el segundo duelo, dos de las ofensivas más poderosas de toda la MLB se enfrentaron para ver cuál imponía su poder sobre la otra. Pero sólo una podía quedarse con el segundo asalto.

De un lado, Manny Machado, quien lidera a los Padres; Fernando Tatis Jr., un jugador electrizante a la hora de batear; Luis Arráez, un pelotero que desayuna, come y cena con un bat de béisbol; y por último, Jackson Merrill, una joya en el jardín central que promete mucho para San Diego.

Y cómo no mencionar al contrincante: Shohei Ohtani, considerado hoy el mejor jugador del béisbol; Mookie Betts, quien decidió brillar también desde la segunda base; y Freddie Freeman, para muchos el mejor primera base, con un swing zurdo que lo consagró como MVP en la pasada Serie Mundial.

Pero este segundo round también lo ganaron los angelinos. Un bambinazo de Teoscar Hernández por todo el centro enmudeció completamente a un Petco Park que buscaba venganza por lo sucedido en octubre. El dominicano acabó con todas las esperanzas de los locales.

Y el más importante de todos: la profundidad de las plantillas. Aunque todavía no se ha llegado ni a la mitad de la temporada regular, las lesiones afectan considerablemente el nivel de los equipos en el tramo final.

Los Dodgers, aunque jugaron un juego de bullpen, corrigieron los errores del día anterior. No permitieron que los Padres dañaran a sus lanzadores y lograron controlar esos maderos tan temidos.

Los Padres contaban con relevistas y cerradores que venían cumpliendo, pero hoy mostraron señales de desequilibrio, algo que podría costarle muy caro a una novena que sueña con su primera Serie Mundial.

En una campal que duró tres rounds, Dave Roberts fue el coach vencedor y demostró por qué es uno de los mejores capitanes a la hora de tomar decisiones críticas. Y aunque en algunas ocasiones falla, hoy no fue el caso.

Aún quedan tres series más entre estos dos equipos. Ya sea en Dodger Stadium o en Petco Park, se jugarán la vida, porque ha quedado claro: todos quieren conquistar la Oeste de la Nacional.

Sólo uno podrá imponerse como el más fuerte en la división más competitiva de las Grandes Ligas. Y aunque aún queda mucha temporada por recorrer, por ahora, los Dodgers de Los Ángeles dejaron claro quién manda.

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