La Selección Mexicana debutó en la Copa Oro enfrentando a República Dominicana en el imponente SoFi Stadium de Los Ángeles, ciudad donde miles de migrantes mexicanos luchan día a día por una vida mejor. A pesar del orgullo que genera la visita del «Tri» entre la comunidad latina, el equipo dejó más dudas que certezas.
Por:Cristobal Coyote
Editor:Raúl Prieto
En Los Ángeles, California, donde miles de migrantes mexicanos luchan todos los días por una vida digna para ellos y sus familias, el futbol vuelve a ser un salvavidas a todos los disturbios ocurridos en el centro de Los Ángeles estos últimos días.
En una ciudad donde en su mayoría, no solo mexicanos, sino muchos inmigrantes latinos viven al día, trabajando en construcciones o limpiando casas, la llegada de la selección mexicana no pasa desapercibida. Para la mayoría de mexicanos en Estados Unidos, es un símbolo de orgullo que su selección juegue en su ciudad, lo hemos apreciado en los últimos años, que a pesar del nivel futbolístico de la selección, ellos siguen asistiendo a los estadios.

La Selección Mexicana arrancó su participación en la Copa Oro enfrentando a República Dominicana, en el SoFi Stadium. Desde antes del partido ya había controversias: el equipo tuvo que cambiar de hotel de concentración, debido a preocupaciones de seguridad en medio de las protestas migratorias, lo que encendió las alarmas sobre la organización interna. Todo esto refleja el mismo problema que se ve en la cancha: un equipo desordenado, sin idea clara y que sigue sin levantar expectativas rumbo al Mundial 2026.
Durante el juego, México tuvo la pelota, 62.2% de posesión de balón para ser exactos, pero por lapsos parecía que no se imprimía el fútbol que Javier Aguirre transmitió en la pasada Nations League, donde se vio el mejor fútbol del «Tri» en los últimos años.
El gol llegó al minuto 44’ por parte del capitán, Edson Álvarez, pero sin autoridad, sin claridad.
Iniciando el segundo tiempo, Raúl Jiménez, el mejor jugador mexicano del momento, ponía las cosas 2-0, sin jugar del todo bien, México estaba sacando ‘la chamba’ en L.A. Minuto 53’, remate de Edson que rebota en César Montes ponía el 3-1 en el SoFi. Ya para el 67’ Edison Azcona acercaba a Dominicana al marcador faltando más de 20 minutos por jugar.
Increíblemente Javier Aguirre sigue sin mostrar variantes en su esquema de juego, Marcel Ruiz, uno de los mejores mediocampistas del momento, no ve minutos, pareciera que no está en la convocatoria, mientras que por otro lado Carlos Rodríguez ha tenido una beca mucho mejor que la que otorga una universidad de calibre en México.
República Dominicana, un rival sin muchas figuras, se plantó con dignidad y por momentos puso en apuros al Tri, tanto así que la selección mexicana terminó pidiendo la hora en los minutos finales del encuentro.
«Sorprende que un jugador venga con tan buen nivel, de repente baja, no diré nombres pero hay jugadores que no rindieron como nos hubiera gustado» declaro el «Vasco» en conferencia de prensa post partido.
El marcador final fue engañoso: más que victoria, fue un alivio. El equipo no convence, no emociona y, lo más preocupante, no mejora a tan solo un año de disputar el Mundial de 2026 como anfitrión.
Parece que él no jugar las eliminatorias le vino pésimo a esta selección, con este nivel mostrado posiblemente se hubiera complicado rotundamente el pase al Mundial, no existe selección competitiva para 2026, simplemente el técnico no es del todo culpable, son los jugadores que no tienen el nivel futbolístico necesario para destacar.
Mientras tanto, fuera de la burbuja del futbol, la comunidad latina en Los Ángeles sigue enfrentando rentas impagables, trabajos mal remunerados y todo por el famoso «Sueño Americano», el carácter y fortaleza del mexicano prevalece siempre vaya a donde vaya.
Aunque muchos siguen yendo al estadio, la desconexión entre la selección y su gente es cada vez más evidente.Se vio en la entrada horas antes del encuentro.
El resultado queda ahí, en el papel. Pero lo que realmente pesa es el fondo: el equipo no avanza. Con o sin mudanza, con o sin uniforme nuevo, el Tri sigue sin encontrar un rumbo. Y eso, en una ciudad como Los Ángeles, donde cada paso cuesta, también se nota.

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