Carlos Alcaraz conquista Queen’s, su segundo título en 14 días y en distinta superficie, confirmando su formidable estado de forma tras su reciente victoria en París.

Por: David Macías

Foto: Reuters

Carlos Alcaraz no descansa, ni su hambre, ni su raqueta. Apenas le dio tiempo de limpiarse el polvo de la arcilla de París cuando ya estaba flotando sobre la hierba de Londres, como si lo suyo fuera cualquier superficie.

El rival fue Jiri Lehecka, un joven checo que venía encendido, pero Alcaraz es un jugador que ha aprendido a equilibrar el talento con la paciencia. El primer set fue una partida de ajedrez con juegos muy parejos. Lo quebró en el momento justo y lo remató con un 7-5 quirúrgico. Luego vino la tormenta.

Lehecka resucitó en el segundo, mordió con su saque y llevó el partido al límite, tie-break, tensión, y una doble falta de Carlos que le costó el set, error humano, porque en el tercero apareció el que levanta trofeos, el que no perdona. Rompió, rompió otra vez, y se lo llevó con un 6-2 que destruye a cualquiera.

“Es una sensación increíble, volver a ganar aquí por segunda vez, no esperaba ganar, venía aquí a buscar sensaciones y ha sido increíble para mí”, declaró Alcaraz tras su victoria. “Ha sido un partido muy difícil y en ese segundo set, Jiri ha apretado, pero he reseteado y he podido ganar”.

Alcaraz ahora entra en la historia: logra el doblete Queen’s-Roland Garros como Nadal en 2008. Vendrá Wimbledon y ahí estará él, con la sonrisa de quien ya sabe lo que es ganarlo todo y las piernas frescas de quien apenas empieza.

Edición: Óscar Reyes

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