Aunque el gol no llegó, el equipo mexicano demostró que puede competir al más alto nivel. El reto ahora es consolidar una base titular y sostener el ritmo frente a rivales exigentes
Por: Fernanda Nájera

El marcador quedó 0-0, pero el duelo entre México y Colombia Femenil dejó mucho más que un empate. Fue un partido parejo desde el inicio, con dos selecciones que se midieron con respeto y físico. Colombia, ubicada en el lugar 18 del ranking FIFA y con jugadoras como Linda Caicedo, del Real Madrid, exigió al máximo al Tri, que respondió con orden, presión alta y momentos de buen futbol, especialmente en el segundo tiempo.
El arranque fue muy equilibrado, con muchas faltas e intensidad en medio campo. Colombia presionó con fuerza los primeros minutos, pero el desgaste se notó tras el descanso. Ahí fue cuando México vivió su mejor momento del partido. Al 58’, Kiana Palacios estuvo muy cerca de marcar tras un centro de Ovalle que terminó en el poste. Dos minutos después, Charlyn Corral intentó de larga distancia y, al 62’, Ovalle volvió a buscar el gol con un remate que pasó por encima del arco. La presión mexicana incomodó tanto que Colombia dejó de salir jugando, algo que pocas veces les ocurre. El equipo mexicano contrastó bien, robó balones en campo rival y anuló las ideas ofensivas de las sudamericanas. Ni siquiera Linda Caicedo pudo marcar diferencia. La estrella del Real Madrid fue contenida, y eso dice mucho del orden que mostró el equipo de Pedro López.

7,789 personas se dieron cita en el estadio Olímpico Benito Juárez. La respuesta de la gente fue un factor especial para el ambiente. “La gente viene a apoyar y eso es grato, jugar con la hinchada, ya sea que aliente a un equipo o a otro”, dijo Ángelo Marsiglia, entrenador de Colombia. Y sí, se notó que el fútbol femenil sigue creciendo. La conexión con la afición es cada vez más natural, más apasionada y más real. Ya no se trata solo de preparación, sino de competir en serio.
Este amistoso sirvió como parte de la planificación rumbo a la eliminatoria de la Copa Oro W 2025. Pero dejó también preguntas abiertas, sobre todo del lado mexicano. Pedro López sigue sin encontrar una base titular. Como en el último amistoso ante Uruguay, que México ganó 1-0, el once sigue cambiando, los nombres rotan y la idea aún parece en construcción. Eso deja una sensación de incertidumbre, sobre todo porque los rivales son cada vez más exigentes.

Al finalizar, cuando le preguntaron si un 0-0 dejaba satisfecho a alguien, Pedro respondió con autocrítica pero con optimismo: “Hemos sido capaces de dominar las situaciones que nos puede presentar un equipo tan competitivo y además con sus individualidades. Hemos sido capaces de defender el 90% de sus ataques. Tuvimos buenas ocasiones y siento que las sensaciones son buenas aunque no hayamos ganado”.
El 2 de julio habrá revancha. México volverá a enfrentar a Colombia en el Estadio Coruco Díaz. Y después de lo vivido en Juárez, con la tensión, la entrega y esa sensación de que faltó muy poco para ganarlo, todo indica que será un partido igual de parejo, pero con aún más en juego. Porque este empate, aunque sin goles, dejó claro que México puede competir contra las mejores. Solo falta ajustar y creérsela del todo.
Edición: María de la Cruz


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