Con una ofensiva demoledora y récord histórico incluido, los Diablos Rojos aplastaron 123-80 a los Freseros y dejaron claro por qué son los campeones de la LNBP.

Foto: Fernanda Najera

Por: Frida Zavala

Lo de los Diablos Rojos de básquetbol fue más que una victoria: fue una declaración de poder. El equipo capitalino derrotó 123-80 a los Freseros de Irapuato, en un partido donde no solo dominó de principio a fin, sino que además rompió su propio récord histórico de franquicia al anotar la mayor cantidad de puntos en un solo juego desde su fundación. La fiesta fue completa: ofensiva encendida, defensa intensa, afición entregada.

Desde el primer cuarto, Diablos impuso condiciones. Salieron con un ritmo alto, una presión agresiva y una circulación de balón que rápidamente desarmó la defensa rival.
Los triples de Alphonso Anderson y Michael Smith con 46.9% de efectividad hicieron que el marcador de 38-23 dejará en claro que los locales estaban decididos a controlar el juego desde el inicio. Cada pérdida de Irapuato se convirtió en puntos al otro lado, y la eficacia de los capitalinos no fallaba.

Foto: Fernanda Najera

Una vez que el equipo escarlata tuvo el ritmo del encuentro, la duela se incendió al igual que el tablero, pues el equipo de Nicolás Casalánguida no dejaba de encestar y demostraba quién era el campeón de la LNBP.

Por otro lado, Freseros, se vieron completamente superados. No lograron establecer su juego, sufrieron con la presión desde la primera línea y jamás encontraron un ritmo que les permitiera meterse al partido. La falta de profundidad en el banquillo y la desconexión táctica los dejaron expuestos ante un rival que jugó con mentalidad de campeón y no perdonó ni una sola oportunidad.

Foto: Fernanda Najera

Christopher Gutiérrez, head coach de Freseros habló sobre su defensiva y el desempeño que tuvo en el juego: “Hay que jugar más con el físico, esa fue la diferencia, el equipo de diablos jugó más físico, hay que ajustarnos a ese nivel”

Y no hay que dejar pasar a la afición, que no solo acudió a el recinto, sino que también se mantuvo involucrada durante todo el partido. Aplaudieron cada jugada, gritaron en los momentos claves. En noches como estas, el equipo y la grada juegan al mismo ritmo, y cuando esa conexión se da, lo que ocurre en la cancha trasciende lo deportivo.

De igual manera, el head coach, Nicolás Casalánguida expresó sus sensaciones después del encuentro: “La sensación es positiva porque jugamos bien, nos pasamos la bola, defendimos, marcamos el ritmo. Siento que el equipo jugó como pretendíamos así que muy contento”

Con esta victoria, los Diablos no solo suman en la tabla, también consolidan una identidad ganadora y firman una noche histórica con récord incluido, reflejo de su ambición, trabajo colectivo y compromiso. Del otro lado, los Freseros vivieron una dura lección, pero también una oportunidad para crecer: enfrentarse a uno de los mejores les expuso errores, sí, pero también marcó el camino que deben recorrer si quieren competir en serio en esta liga.

Editado: Emilio Ponce

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