La Furia Roja se impuso con autoridad sobre la escuadra suiza y avanzó a las semifinales de la Eurocopa, en un duelo que confirmó su gran momento.

Foto: @sefutbolfem / Instagram

Por: Emiliano Martínez

La Selección Española Femenina de Futbol escribió un capítulo nuevo en su historia lleno de emoción y significado. En Berna, ante las anfitrionas suizas, España no solo ganó 2-0, sino que derrumbó un muro que lucía indestructible, para así lograr el pase a semifinales de la Eurocopa Femenil.

El encuentro se acompañó de emociones. Desde dos penaltis españoles fallados; por Mariona Caldentey y Alexia Putellas. Hasta la incansable Claudia Pina, que fue una constante chispa de peligro que mantuvo a la defensa suiza en alerta. El gol se le negó a las visitantes, en dos balones que chocaron contra el poste y que pusieron tensión en el aire.

La magia inició con la Balón de Oro, Aitana Bonmatí, que formó una obra de arte con un pase de tacón magistral, que dejó a Athenea del Castillo con la portería de frente para definir con precisión. El tanto inyectó una dosis de confianza y un alivio que se sintió desde el banquillo hasta las gradas.

Foto: Sports Illustrated

Claudia Pina coronó su actuación con un golazo que conoció la escuadra, un remate imparable que sentenció el partido.

La expulsión de la suiza Nöelle Maritz fue solo una anécdota al final de un encuentro dominado de principio a fin por España.

Las estadísticas son frías, pero reflejan una verdad innegable: 23 remates a puerta de España contra solo cuatro de Suiza, un control absoluto del balón; sin embargo, más allá de los números, el significado de este partido para el fútbol femenino español es inmenso, ya que es la confirmación de una generación dorada, además de un paso adelante que valida años de esfuerzo, inversión y pasión.

Edición: Alain López

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