El filipino volvió al boxeo con una actuación digna de su legado, aunque el resultado fue un empate por decisión dividida.

Foto: @ryanhafey / Instagram

Por: Vianey Flores

Cuatro años después de su última pelea, Manny Pacquiao volvió al cuadrilátero en una noche con emoción. El filipino de 46 años, leyenda viva del boxeo, fue recibido entre gritos y ovaciones por parte de la afición que no dejó de corear su nombre durante toda la velada.

Frente a él, un rival joven y con sed de ganar: Mario Barrios, 16 años menor que Pacquiao, que llegó con todo el poder de enseñar lo de una nueva generación. Desde el primer campanazo, el combate dejó claro que no sería fácil para el “Pacman”. El primer round se le complicó; no lograba encontrar el modo de penetrar la guardia del mexicano-estadounidense.

Foto: @ryanhafey / Instagram

Fue hasta el sexto asalto cuando Pacquiao mostró destellos de su vieja gloria. Comenzó a conectar golpes certeros y tomó el control del combate. Incluso, en un gesto que mostró su experiencia y carácter, animó a Barrios a que lo atacara con mayor decisión.

El último round fue intenso. Desde su esquina, Barrios recibió la instrucción de ir con todo, sin reservarse nada. Así lo hizo; lanzó un par de golpes que pusieron la pelea al filo de la navaja. Sin embargo, la experiencia de Pacquiao volvió a relucir, contrarrestando con ataques precisos y manteniéndose firme hasta el final.

Al sonar la campana final, la tensión se apoderó de la arena. El público esperaba el veredicto con emoción, pero la decisión dividida no dejó satisfechos a muchos “empate”.

Foto: @EagleT / X

Tras la pelea, Pacquiao se mostró firme en sus palabras: “Yo me sentí ganador. Si tuviera más tiempo para prepararme, estoy seguro de que podría llevarme la victoria en una revancha”.

Edición: Alain López

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