Tras una etapa de altibajos, el tenista canadiense volvió a lo más alto al coronarse en el Abierto de Los Cabos.

Foto: @abiertoloscabos y @denis.shapovalov / Instagram

Por: Rodrigo Hernández

Denis Shapovalov volvió a levantar un trofeo y lo hizo a lo grande. El canadiense se coronó campeón del Abierto de Los Cabos con un juego explosivo y fresco: ese estilo que lo hace tan distinto. No fue una final perfecta, pero sí fue suya. Le ganó a Aleksandar Kovacevic con personalidad, con agresividad desde el fondo y con un revés que volvió a brillar en los momentos importantes.

Después de un par de años con altibajos, lesiones y dudas, este título no solo es un premio a su talento, sino a su insistencia. Shapovalov no dejó de creer en su juego, y en la cancha se notó, porque controló los puntos, buscó siempre la iniciativa y se mantuvo sólido mentalmente, incluso cuando el rival amenazo con volver al partido.


Más allá del trofeo, lo que deja Denis es una sensación de que está de vuelta. Que su mejor versión no es una promesa, sino una amenaza real para el resto del circuito.

Foto: Cadena Heat

En Los Cabos demostró que cuando su revés entra en calor y su servicio también es el correcto, puede competirle a cualquiera.

Este es un título de un torneo que sigue creciendo, con una atmósfera especial, y que ahora tiene a Shapovalov como uno de sus campeones.

Edición: Alain López

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