Por: Alain López
El Gran Premio de Hungría no solo vibró por el rugido de los monoplazas, sino también por la presencia de una leyenda del rock. Axl Rose, vocalista de Guns N’ Roses, fue el invitado de honor en el Hungaroring, donde convivió con pilotos, recorrió los paddocks y ondeó la bandera a cuadros que decretó la victoria de Lando Norris.
En una pausa de su gira mundial con la icónica banda, Rose apareció en el corazón del paddock como estrella invitada. En su paso por el Hungaroring, estuvo en los garajes de Red Bull y Aston Martin, además de que se tomó fotos con Max Verstappen y Fernando Alonso. Saludó a los equipos, y charló con varios pilotos, quienes no perdieron la oportunidad de tener la foto del recuerdo con uno de los íconos más reconocidos del rock.
Red Bull no dejó pasar el momento y en redes sociales le dedicó un mensaje lleno de estilo: “Welcome to the garage, Axl Rose”, jugando con el título del clásico Welcome to the Jungle.

Pese a su habitual distancia con los medios, Axl se mostró accesible ante la prensa, y sorprendió con una breve pero clara declaración: “Apoyo a Max, pero quiero ver una buena carrera”. Sin embargo, su respaldo no trajo suerte al neerlandés, quien finalizó noveno en una carrera complicada para Red Bull, mientras que los McLaren dominaron el circuito.
Axl Rose cerró su visita en Hungaroring con broche de oro al ondear la bandera a cuadros al final de la carrera, tras la llegada de Lando Norris a la línea de meta, en un gesto que unió velocidad, espectáculo y música en un solo momento. El GP de Hungría, una vez más, fue más que solo Fórmula 1: fue la cultura rock al máximo nivel.

Editor:Christian Mestiza


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