
Cada trofeo dentro de la Fórmula 1 es distinto, pues busca representar de la mejor manera la cultura de cada país donde se lleva a cabo la carrera.
Por: Valeria Castillejos
Los cuatro trofeos entregados en Austin presentaron un diseño novedoso y bastante significativo para el estado anfitrión: una representación del mamífero estatal de Texas, el Longhorn.
Sobre un pedestal negro reside la cabeza del bovino, formada por dos trazados del Circuito de las Américas que se encuentran en espejo. En la parte superior un cuerno enorme -el rasgo más distintivo del animal- une ambos trazados para con ellos completar la figura.

Brent Bowen (Bowen Studios), Shane Larsen (ORE Designs) y Ken Ozawa, director creativo de F1, lograron una gran colaboración. El resultado es una pieza que encapsula aquello que siempre ha caracterizado a este Gran Premio, y es el sentido de pertenencia, algo que le fascinó a la afición. La identidad texana siempre ha estado presente en el “Gran Circo”, sobre todo con aquella estética alusiva a los vaqueros y el viejo oeste.
Los texans longhorns son una pieza histórica de la agricultura estadounidense. Son animales de gran resistencia a la sequía, al calor y a las enfermedades; sobreviven a la escasez de alimentos y cuentan con una longevidad inusual. Lo más llamativo son sus cuernos que pueden llegar a medir hasta 3 metros de largo.
En esta edición, Max Verstappen se llevó la victoria por cuarta vez en el Circuito de las Américas. El podio lo completaron Lando Norris y Charles Leclerc, mientras que la escudería Red Bull se adjudicó el cuarto trofeo, tras una gran carrera por parte de su piloto.

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