Sofía,una madre de un bebé relató su historia de cómo surgió su pasión por el automovilismo.

Por Axel Sánchez

Foto: Valeria Castillejos

Por Valeria Castillejos

Como ya es costumbre cada año, antes del Gran Premio de la Ciudad de México, los fanáticos del automovilismo se hicieron presentes para recibir a uno de sus héroes y compatriotas dentro del deporte motor. El piloto de McLaren en la IndyCar, Pato O’Ward asistió a una convivencia donde cientos de personas esperaban ansiosos para conseguir un recuerdo que quedará guardado en su memoria por el resto de sus vidas.

 

Algunos de ellos, incluso sacrifican horas de sueño, de trabajo, de trayecto e incluso de una necesidad tan básica y primordial como comer o ir al baño con tal de conseguir un autógrafo o una foto del piloto mexicano. Generalmente, en este tipo de eventos esperas encontrar desde niños jugando y gritando por el lugar, hasta adultos que ya llevan tiempo conociendo el deporte, todos conectados por la misma pasión hacia el deporte automovilístico. 

 

Por Valeria Castillejos

Sin embargo, hay casos más sorprendentes como el de Sofía, una madre de una bebé menor a los 6 meses de edad que se animó a estar entre la multitud que coreaba el nombre de Pato y vivir esta experiencia junto a su pequeña: “Está padre porque aquí en Ciudad de México nada más hay estos eventos y hay que aprovechar. Con la bebé está complicado porque como hay mucha gente dije, no me la vayan a aplastar o algo, por eso me tuve que salir, pero mejor así, con cuidado”. 

 

En su mayoría, los mexicanos somos personas muy allegadas a la familia y aprovechamos cualquier excusa para convivir entre nosotros, es así como nacen en muchas ocasiones nuevos fanáticos de la Fórmula 1, a través de la enseñanza de un padre, un hermano, o un amigo.

 

Por Valeria Castillejos

Este es el mismo caso de Sofía: “Mi hermano era muy fan de la Fórmula 1 y yo quería acercarme a él, pero no sabía cómo, entonces empecé a ver las carreras con él y me gustó más a mí y ahora yo soy la que la sigue, él ya ni la ve”. 

 

Es así como entre sonrisas, sacrificios y recuerdos compartidos, la convivencia con Pato O’Ward trascendió de una simple firma de autógrafos: se transformó en un relato cercano de cómo el automovilismo une generaciones, refuerza los lazos familiares y enciende pasiones que van más allá del asfalto.

 

Por Valeria Castillejos

En historias como la de Sofía se refleja el verdadero impulso detrás de estos encuentros: la necesidad de pertenecer, de compartir y de celebrar juntos a quienes nos inspiran.

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