Astros se lleva el Juego 5 y deja a los Diablos contra las cuerdas.
Por Juan Pablo Zúñiga
Foto Gian Oropeza

El reloj marcaba siete segundos. Los Diablos Rojos tenían la última posesión, la oportunidad de salvar la noche y mantener la ilusión viva. Pero el balón no quiso entrar. La bocina sonó, los Astros de Jalisco celebraron y el Gimnasio Juan de la Barrera quedó en silencio, uno que dolía más que cualquier grito. El marcador —68-69— resumió un duelo intenso, lleno de defensas férreas y errores ofensivos que terminaron inclinando la balanza por un solo punto.
Fue un partido áspero, de ritmo trabado y lucha cuerpo a cuerpo. Ambos equipos ofrecieron una exhibición defensiva impecable, pero también un festival de fallos al ataque. Los Diablos volvieron a sufrir desde la línea de castigo, dejando escapar varios tiros libres que, en partidos así, pesan como plomo. Cada punto valía oro, y los capitalinos lo saben mejor que nadie.

A pesar de ser lunes, el público respondió. No hubo lleno total, pero sí una atmósfera intensa y fiel, con una afición que se mantuvo firme hasta el final. Sin embargo, al último silbatazo, las caras largas dominaron el ambiente. En conferencia de prensa, el técnico Nicolás Casalánguida reconoció sin rodeos: “Somos conscientes de los tiros libres fallados, no debe pasar. Es falta de concentración.” También admitió el estado anímico del equipo: “Estamos muy tristes, pero no vencidos. Vamos a darlo todo en Jalisco.”
El cierre fue tan tenso como el partido mismo. Algunos jugadores intercambiaron palabras subidas de tono, y los ánimos se caldearon en los pasillos del recinto. La serie, ahora con ventaja para Astros, viajará a Guadalajara con la intensidad al máximo y la promesa de un sexto juego que podría definir no solo al finalista, sino el carácter de un equipo que se niega a extinguirse.



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