Con movimientos precisos y una conexión única con sus caballos, las escaramuzas ofrecieron uno de los momentos más emotivos del evento.
Por: Axel Sánchez

En el Polo Fest, las miradas suelen centrarse en los jugadores y equipos que disputan las finales. Sin embargo, acompañadas por sus majestuosos caballos y los aplausos de la multitud, también brillan las escaramuzas charras, un grupo de mujeres que, con elegancia, destreza y valentía, se ganan la misma admiración y respeto que los polistas.
Vestidas de adelitas o chinas poblanas, las escaramuzas hacen bailar a sus caballos formando coreografías al ritmo de la música tradicional mexicana, convirtiéndose en uno de los espectáculos más bellos de la charrería, una de las tradiciones más representativas de nuestro país.

Entre ellas se encontraba Reina López, quien, al concluir la presentación, compartió unas palabras sobre su participación en el Polo Fest 2025
“Es un orgullo enorme. No solo mostramos nuestra disciplina, también compartimos la tradición de la charrería en un evento magnífico como este. Sentimos que representamos a todas las mujeres que aman este deporte.”
Reina López
Reina también contó un poco de su historia y de cómo incursionó en esta disciplina.
“Vengo de una familia charra, entonces desde niña acompañaba a mi papá al lienzo. A los diez años me subí por primera vez a un caballo y, a partir de ahí, sentí que era el lugar donde tenía que estar. Siempre admiré a las escaramuzas; verlas ejecutar cruces y giros me inspiró.”

“Yo les diría que se acerquen con el corazón abierto. La escaramuza y la charrería no son solo un deporte, son una tradición que lleva generaciones contando historias a caballo. Cada cruce, cada giro, cada vestido bordado tiene un significado.”
Mencionó Reina López como un mensaje para aquellas personas que apenas comienzan a descubrir su pasión por la charrería.
Aunque su presentación fue breve, el Polo Fest encontró en las escaramuzas un momento de conexión con las raíces y el orgullo nacional. Además, su participación sirvió como recordatorio de que la tradición mexicana sigue viva y que, sobre los caballos, las mujeres también escriben su propia historia.



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