Familias, tambores y cánticos se hicieron presentes en La Noria para impulsar a La Máquina rumbo al partido de vuelta contra Chivas.

Por: Axel Sánchez

Jugadores de Cruz Azul / Por Karen Morales

A menos de 36 horas para el duelo de de vuelta de cuartos de final entre Cruz Azul y Chivas, La Noria se transformó en algo más que el centro de entrenamiento celeste: se convirtió en un carnaval azul donde cientos de aficionados tuvieron la posibilidad de alentar, vitorear y acompañar al equipo durante la primera parte del entrenamiento.

Al ritmo de los tambores, las trompetas y los cánticos de la Sangre Azul, los fanáticos celestes brincaban y ondeaban sus banderas en lo que parecía una verdadera fiesta para expresar su amor por el club. Una pancarta con la famosa frase celeste: “Un sentimiento que no morirá” adornaba la parte baja de las gradas, donde niños, adultos y abuelos compartían la misma ilusión: ver a Cruz Azul avanzar a semifinales.

Afición de Cruz Azul en La Noria / Por Karen Morales

Entre los protagonistas del día se encontraba Javier Martínez, miembro de la porra, quien compartió un pedazo de su historia apoyando a La Máquina:

“Yo a Cruz Azul le empecé a ir desde los 5 años, empecé a ver los partidos de futbol por mi abuelito. Por él me nació el amor al futbol, que está en el cielo y sé que desde allá lo sigue viendo. Después me integré a la porra como en 2011, me nació el amor por la música y empecé a tocar aquí en la 10”.

Javier Martínez / Por Karen Morales

Como miembro de la porra tienes que estar dispuesto a recorrer grandes distancias, al igual que Javier, quien viaja desde Observatorio:

“Siempre va a ser complicado hasta límite que tú te lo propongas. Yo, para el club, nunca he tenido límites, siempre he estado el mayor tiempo posible. Es ya un estilo de vida. Cuando haces las cosas por amor, nada te cuesta: ni distancia, ni dinero, ni absolutamente nada”.

Cruz Azul no solo entrenó, se arropó en el cariño de su gente, que no entiende de distancias ni sacrificios, un impulso emocional que buscará hacerse presente en la cancha. Porque si algo quedó claro esta mañana, es que pase lo que pase en el estadio, la pasión por La Máquina sigue latiendo con la misma fuerza de siempre, empujada por miles de gargantas, familias y generaciones que nunca dejan de creer.

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