Con un ataque imparable y una defensa decisiva, Detroit venció 44–30 a los Cowboys en una noche donde Goff, Gibbs y una afición encendida confirmaron que los Lions ya juegan para algo grande.
Por: Juan Pablo Zúñiga

En una noche eléctrica en Ford Field, los Detroit Lions confirmaron que su resurgir no es casualidad. Bajo las luces del Thursday Night Football, Detroit se impuso 44–30 a Dallas apoyado en un ataque equilibrado y una defensiva que apareció en los momentos justos para hacer explotar a su afición.
Desde el inicio, Jared Goff se mostró cómodo en la bolsa. El mariscal terminó con 25 pases completos en 34 intentos para 309 yardas y 1 TD, distribuyendo el balón con calma y castigando cada desajuste de la secundaria rival. No necesitó lanzar fuegos artificiales: fue quirúrgico, moviendo las cadenas y manteniendo a la defensa de Dallas en el campo.

La diferencia, sin embargo, la marcó el juego terrestre. Jahmyr Gibbs fue un dolor de cabeza toda la noche: 12 acarreos, 43 yardas y 3 touchdowns, además de 7 recepciones para 77 yardas saliendo del backfield. Cada vez que Detroit se acercaba a la zona roja, el balón pasaba por las manos de Gibbs. A su lado, David Montgomery complementó a la perfección con 6 acarreos para 60 yardas y 1 TD, incluyendo una escapada de 35 yardas que rompió el ritmo defensivo de los visitantes. En total, los Lions sumaron 109 yardas por tierra en 22 intentos, promediando 5 yardas por acarreo y anotando 4 touchdowns terrestres.

Por aire, además del daño de Gibbs, J. Williams se convirtió en el receptor de seguridad de Goff, con 7 recepciones para 96 yardas, castigando sobre todo en terceras oportunidades largas. Entre ambos mantuvieron viva una ofensiva que totalizó 408 yardas pese a tener menos tiempo de posesión que Dallas (28:37 contra 31:23).
Del otro lado del balón, la defensa de Detroit aplicó la filosofía de “doblarse pero no romperse”. Permitieron 417 yardas totales, pero respondieron cuando más se necesitaba. Jack Campbell fue el termómetro del grupo, liderando con 12 tacleadas, 6 de ellas en solitario, y sumando una captura clave que frenó una serie que amenazaba con acercar peligrosamente a Dallas en el marcador. Brian Branch y Avonte Maddox aportaron tacleadas importantes en el perímetro, mientras que la línea defensiva presionó lo suficiente para incomodar al quarterback rival.
Al final, Ford Field despidió la noche con cánticos y toallas azules ondeando en las gradas. Con un Goff eficiente, un backfield demoledor y una defensa oportuna, los Lions no sólo ganaron 44–30, también enviaron un mensaje claro al resto de la liga: en Detroit ya no se habla de reconstrucción, se habla de contender.


Deja un comentario