*La escudería estadounidense reveló su monoplaza en un evento simbólico en Nuevo México.

Foto vía IG: @cadillacf1

Por: Carlos Rentería

El desierto de Nuevo México fue el escenario donde comenzó a escribirse un nuevo capítulo para Sergio Pérez. No hubo semáforos ni parrilla de salida, pero sí un mensaje claro: el regreso del mexicano a la Fórmula 1. Cadillac, una marca asociada durante décadas al lujo y la innovación, presentó el monoplaza que llevará a la pista.


La escudería eligió un lanzamiento que evocó la carrera espacial. Mientras sonaba el histórico discurso de Jhon F. Kennedy sobre la misión a la Luna de 1962, el monoplaza era ensamblado sobre la arena, como si se tratara de un cohete listo para despegar en las pistas más icónicas de la F1.


Con color negro y plateado en ambos costados, ese monoplaza será conducido por Valtteri Botas y Sergio Pérez. El diseño elegante y sobrio, luce en sus costados a patrocinadores como TWG, Claro, Jim Beam e IFS, mientras el equipo define su objetivo con un mensaje directo: «Un reto que estamos dispuestos a aceptar y uno que intentaremos ganar”.


Para Pérez, la escena tiene un significado especial. El regreso del mexicano a la parrilla está a 24 días del arranque del Gran Premio de Australia, y cada detalle del lanzamiento esta construido para reforzar la idea de un nuevo comienzo. Después de años en la élite, Checo vuelve a colocarse en la línea de salida.


En la Fórmula 1, todo comienza en silencio: las luces rojas encendidas, el rugido contenido, la tensión suspendida en el aire. Cadillac quiere que ese instante marque el inicio de su historia en la categoría, y Sergio Pérez será uno de los hombre encargados de escribirla, vuelta a vuelta, cuando el rudio de mil caballos de fuerza vuelva a imponerse sobre el mundo.

Editor: René Hernández

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