Tras diversas ediciones criticadas del All-Star Game de la NBA, este año, el fin de semana de las estrellas, fue bien recibido por los fanáticos y Anthony Edwards se coronó como el MVP del torneo, uniéndose a Kevin Garnett como los únicos 2 jugadores de los Timberwolves en recibir este trofeo.

(Vía Instagram): @timberwolves

Por: Natalia Hidalgo

El NBA All-Star 2026 en el Intuit Dome de Los Ángeles no será recordado por la nostalgia, sino por el hambre. El nuevo formato de mini-torneo cumplió su promesa: transformar un desfile de celebridades en una auténtica batalla por el honor.

La narrativa de la noche comienza con el experimento de la NBA: tres equipos (USA Stars, USA Stripes y Team World) enfrentándose en partidos de 12 minutos. Lo que empezó como una exhibición terminó en una guerra de territorios.

(Vía Instagram): @slam

Si hubo un nombre que retumbó en las paredes de la casa de los Clippers, fue el de Anthony Edwards. Está vez el de los Timberwolves se vistió de héroe, pues no fue a California a hacer amigos; fue a ser el mejor. Edwards firmó una actuación de 8 puntos en la final del torneo, lanzando con una eficiencia aterradora del 60% desde la pintura.


Lo que lo elevó a la categoría de MVP no fueron solo sus números, sino su actitud. Mientras otros buscaban el pase de fantasía, «Ant-Man» castigaba el aro con transiciones agresivas y una defensa personal sobre los veteranos demasiado competitiva. Lideró al equipo de los «jóvenes» (USA Stars) llevándolos así a una victoria aplastante en la final contra los veteranos de USA Stripes (47-21), demostrando que el cambio de guardia es un hecho.

Esta vez el papel de villano le tocó a Victor Wembanyama. Aunque el Team World fue eliminado antes de la final, «Wemby» se encargó de ser la pesadilla defensiva que nadie quiere ver en un juego de estrellas. Bloqueó tiros que debieron ser highlights y puso a sudar a las estrellas locales, recordándoles que el resto del mundo no vino solo a tomarse fotos.

El sábado de concursos nos dio el contraste más real de la noche. Por un lado, tuvimos la gloria de Keshad Johnson, quien se coronó campeón del Slam Dunk Contest. Johnson destacó entre los peores, con todo y su poca presencia en Miami Heat, su rivales le regalaron la gloria.

(Vía Instagram): @miamiheat


Sin embargo, la sombra de la noche fue Jaxson Hayes quien protagonizó lo que muchos ya llaman «el peor mate de la historia» en el concurso de volcadas, un intento sin imaginación terminó en desastre, Hayes falló mas de una vez un mate que carecía de potencia y técnica, siendo abucheado tímidamente por una grada que esperaba más. Fue el recordatorio de que, en el All-Star, la línea entre la genialidad y el ridículo es delgada.

Por último Damian Lillard. Contra todo pronóstico y sin haber disputado ningún minuto de la temporada actual, apareció el sábado para ganar su tercer título de triples, igualando a leyendas como Larry Bird.

(Vía Instagram): @trailblazers

Al final, la Ciudad de los Ángeles vio cómo los jóvenes talentos de EE.UU. reclamaban su trono, dejando claro que, aunque el formato cambie, el hambre de ganar de Edwards y compañía sigue siendo el motor del espectáculo.

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