El entrenador de Cruz Azul elogió el nivel del jugador y evitó entrar en polémica con Javier Aguirre sobre convocatoria, mientras el técnico de Chivas de Guadalajara aseguró que su equipo merecía más
Por: Fátima Temix
El primero en aparecer fue Gabriel Milito, técnico de Chivas. Su semblante decía tanto como sus declaraciones. No levantó la voz, pero tampoco cubrió el sentimiento. “Duele perder”, soltó con firmeza, dejando claro que la derrota no era un trámite. Incluso fue más allá y mencionó que le daba pena por sus jugadores porque, desde su perspectiva, “superaron al rival”. La frase quedó suspendida en el aire. Para Milito, el resultado no reflejó lo que ocurrió en el campo; habló de esfuerzo, de dominio por momentos y de un equipo que, según él, hizo lo suficiente para algo más.

Un momento después apareció Nicolás Larcamón, técnico de Cruz Azul, con un tono distinto, más contenido pero igual de claro. Entre las preguntas surgió el tema de la posible convocatoria de Álvaro Fidalgo por encima de Carlos Rodríguez. Larcamón fue prudente, sin entrar en polémicas con Javier Aguirre. “No me voy a meter en los planes del Vasco”, respondió primero, marcando distancia. Pero cuando habló de Charly Rodriguez, su postura fue contundente: “Es brillante, en las últimas tres temporadas, sino el mejor, es uno de los tres mejores volantes de México, mexicano sería injusto”.
No fue una defensa alterada, fue una convicción serena. Larcamón respaldó a su jugador con argumentos de regularidad y rendimiento, dejando claro que más allá de convocatorias, su mediocampista tiene un peso propio.
En esa sala se sintió que los partidos no terminan con el silbatazo final. Se extienden en discursos, en interpretaciones y en posturas que también compiten. Afuera, el marcador decía 2-1. Adentro, cada técnico defendía su verdad.


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