Sean Strickland regresó al octágono con la necesidad de demostrar su valía y logró una de sus mejores actuaciones en años al noquear a Anthony Hernandez a los 2:33 del tercer round.

Por Sebastian Morales

La pelea principal entre Strickland y Hernández era más que un simple combate, era una lucha por defender los derechos de miles de inmigrantes, para frenar las constantes humillaciones que han sufrido desde tiempo atrás y demostrar su verdadero valor. Aunque el resultado no fue el esperado por el público de la arena, el mensaje fue positivo para todos.

📸 UFC.com

Hernandez mostró una faceta madura desde el comienzo, analizando a su contrincante Strickland, cerrando el mayor espacio entre ellos, dando golpes certeros. Pero el peleador estadounidense tenía dos peleas al mismo tiempo, enfrente un rival como “Fluffly” Hernandez y un público que no solo estaba alrededor de la jaula, sino también en su cabeza, pues previamente se había metido con ellos tras anunciarse el póster oficial de la pelea. Él usó su propia imagen poniéndose un traje de ICE y un zarape con sombrero mariachi para Anthony.

Así que tenía una presión encima de él, tenía un semblante de preocupación, aunque él propuso desde el comienzo con golpes rectos y patadas, no dejaba de notarse su preocupación. Esto quedó claro cuando Hernandez lo sujetó, se notó más preocupado por la gente que por la acción, alzó la cabeza para escuchar los abucheos y estaba claro que estaba peleando en dos combates, pero el más importante para él era desde las gradas.

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Su equipo le ayudó a enfocarse en lo importante, después de varios intercambios de golpes, el estadounidense pudo llevar el ritmo de la pelea y ganar confianza con cada golpe que tiraba. El punto clave llegó tras sujetar al mexicanoamericano y darle un golpe con la rodilla en su abdomen para desestabilizarlo. Después de esto, una combinación letal entre jabs y uppers hizo que el mexicoamericano terminara cayendo a la lona y aunque intentó demostrar ese espíritu y orgullo de defender a su país en la pelea, los impactos fueron demasiados, por lo que el referee tuvo que acabar la pelea.

Así terminó la función de la UFC, con la victoria de Strickland, que dejó atrás su personaje que utilizó en toda la previa desprestigiando al público latino, pero reconociendo el gran rival con el que se enfrentó. Los aficionados terminaron aplaudiendo este gesto que hizo después de su victoria. El mexicano reconoció el buen espectáculo que tuvieron.

Mientras se iba del recinto, se mostró diferente, más sonriente, carismático, saludando a los espectadores, muy en contraste a como entró a la jaula. Se mostraba más relajado, no por llevarse una victoria más para su récord, era algo más personal, quitarse el peso que él mismo se puso encima, pero al final pudo demostrar que era parte del espectáculo y demostrar su respeto a los que crecieron de raíces inmigrantes.

Ficha de la pelea

UFC Fight Night
Sean Strickland vs Anthony Hernandez
Toyota Center, Houston, Estados Unidos
Peso medio

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