Arturo Brizio Carter y Eduardo Brizio Carter reflexionaron sobre la presión, las interpretaciones del reglamento y los retos actuales del arbitraje en el futbol
Por: Natalia Hidalgo
“Si el futbol por definición es imperfecto, ¿por qué pedirle al juez que sea perfecto?”
Esa fue una de las ideas que marcó la conversación entre figuras históricas del arbitraje mexicano como Arturo Brizio, Eduardo Brizio y Mario Rubio, quienes reflexionaron sobre la evolución del arbitraje y los retos que enfrentan los jueces.

Para Arturo Brizio, el árbitro es una pieza indispensable. “La única forma de que un partido de futbol sea divertido es con árbitro, incluso para echarle la culpa, si no, es una cáscara”, resaltando que no solo regula el juego, sino también carga con la presión de un entorno que muchas veces busca perfección en un deporte que está lleno de errores.
En ese sentido, el exárbitro también criticó la cultura que se ha construido alrededor del engaño dentro del campo. Explicó que con frecuencia se celebra como “picardía” cuando un jugador se tira o exagera una falta, lo cual considera ha ido creciendo por los medios. Para Brizio, esa actitud es una forma de trampa que termina poniendo aún más presión sobre lo arbitral.

Esa presión se vuelve todavía más compleja si se considera que el reglamento del futbol también ha evolucionado y se ha vuelto más difícil de interpretar. Su hermano, Eduardo Brizio, al cual reconoció por su profundo conocimiento de las reglas, dijo: “Antes solo se sancionaba si el balón estaba en juego y dentro del área, ahora es todo lo contrario. Las manos se interpretan de manera distinta dependiendo de si provienen de un defensa o de un atacante. Ni siquiera los expertos en reglas las entendemos a veces.”

En medio de ese contexto cambiante, Brizio destacó algunos aspectos positivos del fútbol actual, como el crecimiento del futbol femenil. Desde su perspectiva, el juego de las mujeres resulta un deleite por la continuidad y la intensidad con la que se juega. En ese mismo sentido elogió el trabajo de la árbitra mexicana Katia Itzel, a quien describió como una jueza valiente y competitiva, cuya forma de dirigir partidos le gusta a la FIFA. Para él, su presencia representa un paso importante para las mujeres en un deporte dominado por hombres.
Al recordar uno de los momentos más importantes de su carrera, la expulsión de Zinedine Zidane, el exsilbante dejó claro que más allá del reglamento, el arbitraje también es una cuestión de valores. Aunque ya había anunciado su retiro y la decisión podria quedar en amarilla, dejó de lado lo reglamentario y se inclinó por su ética, pues si no lo marcaba como él lo vio iba a tener que vivir con ese arrepentimiento toda su vida y no era algo a lo que estuviera dispuesto.

Por eso, al hablar de decisiones que pueden cambiar un partido como los penales, Brizio fue contundente, recalcando que se debe intervenir solo cuando la falta es evidente. “Los penales deben ser irrefutables, clarísimos. Si no lo son, entonces no debemos ser nosotros quienes decidamos el partido”.
La conclusión vuelve al punto de partida, en un deporte lleno de interpretaciones, errores y emociones, el árbitro sigue siendo juzgado con perfección que el futbol nunca ha tenido.

Editor: Fátima Temix


Deja un comentario