Por: Emiliano Sánchez

El evento de box “La ciudadanía y sus policías” desde hacía ya tres combates parecía estar perdiendo la emoción e interés que tuvo al comienzo, pese a que todos los combates habían sido bastante frenéticos, algún que otro familiar apoyaba a lo lejos, pero el ambiente ya no era el mismo.

Todo cambió cuando dos peleadores de la categoría infantil entraron al ring, muchos quedaron sorprendidos, la razón fue simple, eran dos niños de ocho años que parecían medir poco más que los guantes que portaban. Esa mezcla de curiosidad y ternura reavivó la emoción de todos los presentes. Al sonar la campana Nassom Barajas y Santiago Esquivel se lanzaron como si de esa pelea dependiera su vida.

Foto de: Gerardo Padilla Huitrón

Pero pronto se volvió evidente que Nassom tenía algo especial. Fintaba, tenía juego de pies, y esa corta edad fue su ventaja para no cansarse y mantenerse durante dos rounds moliendo a golpes a su rival.

Mientras el combate se desarrollaba, los policías, familiares de otros peleadores, mascotas policiacas y todo el que estuvo presente alentaba a ambos. Debido a la gran explosividad con la que peleaban, Nassom tuvo un tropiezo y cayó a la lona, pero en vez de haber silencio, hubo una explosión de aplausos, todos animaban a Nassom a seguir peleando, de un brinco volvió a ponerse en pie y volvió al combate.

Foto de: Gerardo Padilla Huitrón

Al terminar el primer round cada uno regresó a su esquina. Mientras el entrenador de Esquivel le pedía que intentara bajar la guardia para buscar un golpe al estómago, del otro lado Mauricio “El Chale”, entrenador de Naasom, se mantenía tranquilo.

“Haz lo que sabes mijo” le decía con calma.

Con la misma energía del anterior asalto comenzó el último round y cuando Santiago intentó seguir las indicaciones de su entrenador, Nassom lo leyó como a un libro y en cuanto intentó tirar un golpe al estómago le conectó un gancho directo a la mandíbula que a cualquiera podría haber noqueado, pero ese no fue el caso, al final esta misma energía se mantuvo lo que restaba del round.

Foto de: Gerardo Padilla Huitrón

Al ser combates de exhibición y ambos peleadores, al fin y al cabo, aún siguen siendo niños llenos de ilusión por este deporte, después de un abrazo el resultado fue de empate.Incluso su entrenador, Mauricio “El Chale”, lo explicó después: “Yo vi ganar a mi niño, pero como son chiquitos lo hacen para no desmotivar al otro”. Pero en el fondo, muchos de los asistentes sabían que ese niño de tan solo ocho años llamado Naasom en cualquier otro lugar probablemente habría salido victorioso por decisión unánime.

Editdo por Diego Díaz

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