
Tras ganarse un sitio en la rotación de André Jardine, el joven delantero Patricio Salas reafirmó su identidad azulcrema y la responsabilidad de cubrir las recientes bajas por lesión en el nido.
Por: Ángel Ortiz
En Coapa hay historias que nacen entre reflectores y otras que se abren paso poco a poco; la de Patricio Salas parece ir por el segundo camino. El joven delantero ha comenzado a ganar minutos con el América y, aunque su formación también pasó por Pachuca, el propio futbolista dejó claro dónde siente que realmente comenzó su historia: “Debuté en América. Fui canterano de América, estuve dos años en Fuerzas Básicas. Mi paso por Pachuca fue importante, nunca lo dejaré a un lado, pero hoy estoy en América, me dieron la confianza y creo que a Pachuca no lo voy a dejar, soy parte de los dos, pero soy canterano de América”.
El camino para llegar al primer equipo azulcrema tampoco fue sencillo. En un club donde la exigencia parece multiplicarse todos los días, Salas reconoce que mantenerse es tan complicado como debutar: “Siempre he dicho que es difícil debutar en cualquier club, pero en América es lo doble. Me costó llegar, pero lo importante es mantenerme. No quiero pasar dos torneos e irme. Aquí soy feliz”. La competencia interna tampoco permite relajarse: “Es demasiada, el equipo más grande del país debe ser el triple de exigente”.
Entre delanteros consolidados, extranjeros y referentes del vestidor, encontrar un espacio en la ofensiva azulcrema no es cosa menor. Sin embargo, el futbol tiene esa extraña costumbre de abrir oportunidades cuando menos se esperan: “La verdad que todo se ha ido acomodando, por lesiones, bajas… No se lo deseo a nadie, pero lo único que hago es aprovechar la oportunidad por la que he luchado tanto. Creo que es el momento de que la tengo que agarrar y no soltarla”. Para Salas, el momento llegó y parece decidido a no dejarlo escapar.

Las lesiones también han marcado el presente del equipo. Las bajas de Víctor Dávila y Luis Ángel Malagón golpearon fuerte al grupo, algo que el delantero reconoció: “Las bajas nos duelen a todos como grupo. Es muy mala fortuna primero lo de Dávila que es una lesión muy complicada, lo de Malagón estamos muy tristes por lo que venía para él, sabemos que tenía un sueño por delante. Son parte importante para nosotros y nos debe dar un extra para lo que viene hacerlo dedicado a ellos”.
Mientras tanto, Salas sigue aprendiendo de los referentes: “Desde que subí al primer equipo, todos los días aprendo algo nuevo. Llevo un tiempo y hay veces que debo empezar a tomar mi propio camino. Jugadores como Henry y Víctor cada día les aprendo algo nuevo”. En un América donde la presión nunca baja, el joven atacante parece tenerlo claro: la oportunidad llegó y ahora toca demostrar por qué quiere quedarse.



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