309 piezas de once Copas del Mundo en América convierten balones, camisetas y carteles en testigos mudos de como el diseño, la tecnología y la sociedad han transformado una pasión global.

Por: Sharon Navarro

En el Museo Franz Mayer se presentó la exposición “Futbol. Diseñando una pasión”, una propuesta que recorrió la historia de las Copas del Mundo realizadas en Latinoamérica desde Copa Mundial de la FIFA Uruguay 1930 hasta Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014 y proyectó su mirada hacia el torneo que organizarán México, Estados Unidos y Canadá. La muestra, que permanecerá abierta de marzo a agosto de 2026, reunió a Michael Bauer, director general de Host City México; Nicolás Valencia, escritor del catálogo de la exposición; y Giovana Jaspersen, directora del museo.

Michael Bauer, Nicolás Valencia y Giovana Jaspersen

📸: Santiago Rocha

Más allá del acto protocolario, la exposición planteó un análisis que colocó a los objetos en el centro de la historia del futbol, ya que no se trató solo de piezas exhibidas, más bien de testimonios materiales que explicaron cómo cambió el juego y su relación con la sociedad, desde balones hasta carteles, cada elemento evidenció transformaciones técnicas, culturales y simbólicas.

La directora del museo, Giovana Jaspersen, definió el eje de la muestra:

“Es una exposición que resulta un viaje en el tiempo de nostalgia y de los recuerdos de todas las personas en torno al fútbol”. Ese “viaje” no se construyó únicamente a partir de resultados o figuras, sino también desde los objetos que acompañaron cada una de estas etapas.

Boletos utilizados durante el Mundial de México 1970.

📸: Santiago Rocha

La exposición se organizó en torno a once Copas del Mundo disputadas en América, aunque también incluyó episodios que no siempre aparecen en la narrativa oficial.

“Nuestra exposición está dividida por las 11 copas mundiales que han sucedido en América, sin duda la más entrañable es el Mundial No Oficial Femenil del 71”

Maleta utilizada por la Selección Mexicana femenil en 1971.

📸: Santiago Rocha

La inclusión del torneo de 1971 permitió ampliar el análisis hacia el papel del futbol femenil y su impacto social, en una época en donde el futbol femenil no era muy bien visto.

“El poder hacer esta puesta en valor de lo que sucedió con las pioneras en México, fue la primera vez que un evento femenil convocó más de 100.000 personas”

El recorrido reunió 309 piezas provenientes de distintas colecciones internacionales y hasta la colección privada del ingeniero Bustamante, sin embargo, el valor se centró únicamente en la cantidad, sino en lo que cada objeto reveló sobre su época.

Maleta de viaje Selección Mexicana del año de 1978.

📸: Santiago Rocha

“Es una exposición que con 309 objetos, nos permite recordar cómo fueron transmitidas y la diferencia de escuchar un partido en un radio, después verlo en televisión, y cómo ha avanzado también la tecnología” mencionó Giovana Jaspersen directora del museo.

El análisis se volvió más evidente al observar la evolución material, como el de un balón antiguo frente a uno más moderno y actual, no solo mostró cambios de diseño, sino también transformaciones en la manera de jugar y percibir el deporte.

“Si vemos el primer balón y vemos el último balón, estos materiales, los objetos, los contextos, hemos ido cambiando y con esto también ha ido cambiando el juego”

Evolución de balones utilizados durante las Copas del Mundo.

📸: Santiago Rocha

Lo mismo ocurrió con los tachones, los escudos y hasta las camisetas, ya que cada pieza reflejó decisiones técnicas e identidades nacionales en cada construcción de los objetos.

“Desde la camiseta que deja de utilizar Brasil a partir del ‘maracanazo’ y que cambia la identidad”

Tachos y espinilleras utilizadas en la era moderna del deporte.

📸: Santiago Rocha

Ese tipo de elementos permitió entender que el futbol no evolucionó únicamente dentro de la cancha, sino que también en su dimensión simbólica y en su identidad, ya que la exposición mostró cómo un uniforme, un escudo o incluso hasta una tipografía pueden redefinir la manera en que un país se representa.

“Es una exposición que los diseñadores disfrutarán, el cambio en la tipografía de un cartel o el primer cartel donde deja de aparecer el balón”

Uniforme selección Argentina

📸: Santiago Rocha


Incluso la calidad de las imágenes funcionó como indicador del paso del tiempo.

“La diferencia en la calidad de la imagen de Uruguay a las imágenes que se generan en la identidad visual de esta Copa Mundial”

Así, la muestra construyó un relato en donde los objetos explicaron la transición de un fútbol antiguo e histórico a un espectáculo global, desde las transmisiones de radio hasta coberturas simultáneas en distintos continentes, y cada pieza evidenció el crecimiento de una industria, de una identidad y de una cultura compartida.

“También podrán encontrar la firma de sus jugadores favoritos, los escudos desde el bordado más minucioso, hasta las impresiones que permitieran mayor ligereza”

Playera de la Selección brasileña firmada por jugadores.

📸: Santiago Rocha

La exposición en el Museo Franz Mayer apeló a la memoria y a una lectura crítica ya que dejó claro que el futbol se transformó a partir de decisiones de diseño, avances tecnológicos y cambios sociales. Con todo esto, los objetos dejaron de ser simples recuerdos y se convirtieron en evidencia de cómo el juego se adaptó a su tiempo y cómo al mismo tiempo, ayudó a definirlo de una manera distinta.

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