
Los aficionados consideran un golpe bajo para Jhan Carlos Urbarnes después de que los jueces le dieran el triunfo a Javid Ramírez.
Por: Saúl Gil
La noche en Torreón se convirtió en un hervidero de controversia cuando Javid «El Gallo Giro» Ramírez obtuvo la victoria por decisión unánime sobre el colombiano Jhan Carlos Ubarnes.
Lo que debía ser una celebración para el boxeo mexicano derivó en una ola de críticas, abucheos y acusaciones de favoritismo, pues Javid Ramírez tuvo un desempeño por debajo de lo esperado, mientras que Ubarnes dominó gran parte del combate.

Desde el primer campanazo, quedó claro que Ramírez no atravesaba su mejor noche. Ubarnes, con una estrategia bien definida, lo superó en velocidad y precisión, y conectó combinaciones certeras que en varios momentos dejaron al mexicano tambaleante. Mientras el colombiano manejaba una buena distancia y castigaba con golpes efectivos, Ramírez lucía errático y desesperado.
A medida que avanzaban los rounds, la superioridad del canaletense resultaba innegable. Incluso en los intercambios de golpes, Ubarnes daba los más claros, en tanto el mexicano apenas respondía con ataques poco efectivos.

Pero la sorpresa llegó al final. Cuando sonó la campana y todo apuntaba a una decisión justa, los jueces dieron un veredicto indignante. Tarjetas de 98-92, 97-93 y 96-94 a favor de Ramírez, el público se dividió; algunos celebraron la victoria, mientras la mayoría reaccionó con incredulidad y abucheos.

Este escándalo se suma al eterno debate sobre la imparcialidad de los jueces en el boxeo. Ya que lo ocurrido no solo mancha la victoria del «Gallo Giro», sino que evidencia un problema que afecta a esta disciplina a nivel mundial. ¿Hasta cuándo se permitirá que la localía influya más que el rendimiento en el ring?
Editado por: Juan Enrique Rodríguez
