Por: Juan Manuel Hernández / Bachillerato JRF
Las polémicas y absurdas declaraciones del escocés Andy Murray sobre sus sospechas del nivel físico de varios tenistas son simplemente palabras al aire. Esta reacción del británico es lo que menos necesita este deporte, por la situación en la que se encuentra.
El dejar en duda la condición física de varios competidores y plantear el cuestionamiento sobre un dopaje es una vil tontería. Los entrenamientos de estos deportistas son muy desgastantes, ya que sirven para aguantar las seis horas que este mencionó y jugar el siguiente día como si nada. El ejemplo más claro es el de Roger Federer, quien llegó a practicar aproximadamente 10 horas diarias para tener un buen rendimiento.
Además; este tipo de suposiciones, al carecer de fundamentos, pueden dañar la imagen de muchos tenistas que poseen estas características que dijo Andy Murray. Sin embargo, lo curioso se presenta en que él es uno de los que tiene mayor aguante en el circuito junto con Rafael Nadal, David Ferrer, Novak Djokovic, entre otros. Entonces, en este caso, también se podría cuestionar al mismo escocés que recorre gran cantidad de kilómetros cada juego y nunca deja una bola por muerta.
Por otra parte, el tenis se ha manchado recientemente y esta declaración sin sentido puede dañar a este deporte aún más. Primero con lo de los arreglos de partidos que no han revelado el nombre de todos los involucrados, después el caso de María Sharapova y las acusaciones al estilo “Murray” de una ex ministra francesa sobre Nadal han causado mucha polémica.
Ahora, un caso más se suma a la lista, ya que por más ridículo que parezca muchos lo tendrán presente. Con esto, cada vez que veamos a un tenista desgastándose en la cancha varios se preguntarán sobre su nivel injustamente.
Tal vez, estas palabras del británico vinieron acompañadas de la frustración de no ganar ningún torneo importante desde el año pasado. El escocés debe saber que tiene muy buena condición física, y que son otros factores por los que pierde.
En vez de ponerse a pensar quien se ha dopado y quien no, debería mejorar ciertos puntos. Uno de ellos es su servicio, que siempre ha sido un dolor de cabeza para él. Asimismo, se debería enfocar en no perder la calma, puesto que es un jugador que constantemente muestra su enojo durante los partidos y en muchas ocasiones eso repercute en malas decisiones.
Finalmente, el medallista de oro en Londres 2012 no debe meterse en este tipo de asuntos y dejar que las autoridades aclaren todo con las pruebas correspondientes.


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