El 3-3 ante Orenburg dejó más que goles: evidenció la falta de control en el mediocampo y la necesidad de un perfil como el del mexicano, quien no tuvo minutos tras su regreso de lesión.

Por: René Hernández
El empate 3-3 entre el Dinamo de Moscú y el FC Orenburg no fue un partido cualquiera: fue un duelo caótico, intenso y cambiante, que dejó al descubierto tanto el potencial ofensivo del Dinamo como sus serios problemas para controlar los partidos. Pero, a diferencia de lo que muchos esperaban, la noche también estuvo marcada por la ausencia de Luis Chávez, quien finalmente no tuvo minutos en el encuentro.
El Dinamo intentó imponer condiciones con la posesión del balón, buscando amplitud por las bandas y generar peligro con llegadas desde segunda línea. Sin embargo, el partido se rompió demasiado pronto. Orenburg, lejos de replegarse, apostó por un juego directo y vertical que encontró constantemente mal parada a la defensa local. Cada pérdida del Dinamo se transformaba en una oportunidad para el rival, y así el encuentro se convirtió en un intercambio de golpes constante.
El marcador reflejó perfectamente ese desorden: seis goles en un partido sin dueño claro, donde la eficacia pesó más que la estructura. Dinamo generó más, pero nunca logró controlar el ritmo; Orenburg, en cambio, entendió mejor el contexto y supo aprovechar los espacios.
En ese ida y vuelta constante, el Dinamo nunca encontró pausa. El partido pedía a gritos un mediocampista capaz de ordenar, de bajar revoluciones y de darle sentido a la posesión. Y fue ahí donde la ausencia de Luis Chávez terminó por hacerse más evidente.
Hace apenas unos días, el propio mediocampista había reaparecido tras una larga lesión y lo expresó con claridad en sus redes sociales:
«Después de 9 meses pude jugar algunos minutos hoy. Bendito seas mi Dios.»
Una frase que hoy cobra otro significado. Porque mientras Chávez celebra apenas sus primeros pasos de regreso, su equipo ya resiente la falta de ese perfil en partidos como este, donde el desorden termina marcando el rumbo.
Sin un futbolista que asumiera ese rol, el Dinamo quedó expuesto a un ritmo que no le favorecía. Sus mediocampistas entraron en la dinámica de transiciones constantes, priorizando la verticalidad por encima del control, lo que terminó beneficiando a un Orenburg mucho más cómodo en ese tipo de partido.
El empate deja sensaciones encontradas para el Dinamo. Por un lado, confirma su capacidad ofensiva y la facilidad con la que puede generar peligro; por otro, expone una fragilidad defensiva preocupante y una incapacidad para sostener ventajas o manejar los tiempos del partido.
Más allá del resultado, la no participación de Chávez abre una lectura interesante: su juego no solo suma, sino que parece necesario. Porque si algo dejó claro este encuentro es que el Dinamo necesita un jugador que ordene, que piense el partido y que le devuelva equilibrio a un equipo que, cuando se descontrola, sufre demasiado. Hoy no estuvo en la cancha, pero su ausencia se sintió como si hubiera jugado… y faltado al mismo tiempo.
Ficha del partido
Liga Premier Rusa
Jornada 23 – Temporada 2025/26
Estadio: VTB Arena, Moscú
Dinamo Moscú 3-3 Orenburg
Goles:
Dinamo Moscú:
Fahd Moufi 29′ (GEC)
Konstantin Tyukavin 39′, 61′
Orenburg:
Fahd Moufi 45+2′
Du Queiroz 51′, 66′


Deja un comentario