
Por: Karol Peñaloza /
El doctor Héctor Ricardo Quezada González dio una conferencia magistral en el Instituto Politécnico Nacional donde habló acerca del surgimiento de la lesión de ligamentos cruzados, su recuperación, el efecto que tiene en los atletas tanto hombres como mujeres y sobre todo acerca de la prevención.
Las lesiones de ligamento cruzado en los atletas son más comunes de lo que se quisiera, esta lesión afecta al deportista más allá de su estado físico, pues la rehabilitación y el tiempo de recuperación que conlleva llega a mermar el rendimiento posterior a la lesión.
Para poder entender el proceso que un atleta sufre después de una rotura de ligamento cruzado es indispensable conocer el término engrama motor; el engrama motor es el movimiento útil involuntario, este se desarrolló a través del entrenamiento, con o sin práctica de la conciencia y dependen del acto repetitivo. Cuando un deportista sufre una lesión de esta magnitud tendría que realizar más de 18,000 movimientos de manera repetitiva para volver a recuperar la movilidad que se tenía previo a la lesión.
Se tiene la creencia de que estas lesiones son producidas al contacto en jugadas de peligro de un jugador con otro, sin embargo está comprobado que del 70% al 80% de las lesiones de ligamento se producen sin contacto y que al contrario de lo que se cree los deportistas tienden a lastimarse en el descenso de las jugadas por pérdida del control, aterrizajes anómalos o desaceleraciones.
Al día de hoy cada vez son más mujeres las que practican deportes y lamentablemente las que más sufren de este tipo de lesiones. La participación deportiva de las mujeres es 10 veces mayor en secundaria y 5 veces más en el colegio en los últimos 30 años. Pero también son hasta 10 veces más propensas a sufrir una ruptura de ligamento a comparación de los hombres.
La razón de que las mujeres sean más propensas a sufrir este tipo de lesiones no tiene que ver necesariamente con su fisiología, pues hormonalmente, la testosterona influye de diferente manera en hombres y mujeres durante la adolescencia, esto significa que hasta los 14 años tanto hombres como mujeres presentan condiciones físicas similares, es decir, pueden realizar las mismas actividades físicas con una fuerza muy similar. Después de esta edad la testosterona influye radicalmente en el comportamiento neuromuscular haciendo que los hombres mejoren la calidad de su salto y sus habilidades coordinativas.
Una ruptura de ligamento cruzado sucede en cuestión de segundos y muchos de nosotros nos podemos preguntar si ¿se puede prevenir? Y la respuesta es: si. A pesar de que en el momento de la acción no se puede frenar la caída existen ciertos métodos que pueden disminuir considerablemente las víctimas de esta terrible lesión. El primero consiste en evaluar y esto es nada más y nada menos que un test que evalúa cómo se comportan las rodillas en dos tipos de saltos (drop jump test y tuck jump test). Y el segundo es un programa de entrenamiento personalizado dependiendo de las necesidades del atleta y de sus carencias, pues un buen entrenamiento no solo es para mejorar la técnica de los deportistas, también tiene que estar complementado con la prevención de lesiones mayores.
Para finalizar el impacto económico que este tipo de lesiones tienen es impresionante, pues tan solo, en Estados Unidos entre 30 y 40 millones de niños en edad escolar practican algún deporte y 34% se lesionan, generando con costo anual de 2 mil millones de dólares; para darnos una idea del costo, es el valor de la empresa Apple.
📸: Karol Peñaloza

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