El Cruz Azul gana contundentemente por 3-0 al Club Deportivo Guadalajara.

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Por: David Torrijos

La Ciudad de México se paralizó cuando el calendario marcó que el Cruz Azul y las Chivas se enfrentaban en el Estadio Azteca, con Javier el “Chicharito” Hernández incluido en la convocatoria.

La afición rojiblanca, se hizo presente para entregar todo su apoyo al equipo, en busca de la victoria ante uno de los mejores equipos del torneo. Desde el día de la llegada a la Ciudad de México por parte del «Rebaño», los seguidores hicieron una fiesta tanto en el aeropuerto como en el hotel donde se hospedaron las Chivas.

La batalla de aficiones hicieron retumbar al Estadio Azteca desde el arranque del partido, pero rápidamente un 50% quedó mudo, cuando Lorenzo Faravelli, buscó el espacio y pescó el balón en los linderos del área para meter el derechazo imposible de salvar para el arquero del “Rebaño”, Raúl Rangel.

Este gol, significó el primero en México para el argentino, aparte de ser el primer clavo en el ataúd rojiblanco, que en defensa, lo pasaban mal.

La velocidad de Cade Cowell fue una de las esperanzas para las Chivas de hacerle daño al Cruz Azul, pero Kevin Mier, portero de la máquina y Gonzalo Piovi, el lateral izquierdo, evitaron cualquier catástrofe que el vaquero quiso ocasionar.

El Guadalajara mostró pequeños brotes en los minutos iniciales del encuentro, intentos peligrosos por parte de Roberto Alvarado y centros que pusieron a sudar a la defensa celeste, realizados por Alan Mozo. “Tuvimos 10 o 12 minutos donde sí tuvimos lo que queríamos hacer, después nos superaron”, dijo Fernando Gago sobre los esfuerzos de su equipo en el ataque.

Una jugada que salió desde los pies de Kevin Mier, se trasladó con toques de primera de gran calidad hasta llegar a Carlos Rotondi, quien pacientemente, sirvió un centro para el ex incómodo de las Chivas, Uriel Antuna, para marcar el segundo tanto del encuentro al empujarla al arco.

Bajo abucheos cada que tocaba el balón, el extremo derecho celeste, los aprovechó para encenderse y tener un motivo más para regalar una actuación de ensueño. No le bastó con aplicar la ley del ex una vez, pues no dejó escapar el gran pase de Ángel Sepúlveda que lo puso frente a la portería, con el arquero vencido.

El partido ya estaba liquidado y todavía no terminaba el primer tiempo. “Con un 3-0 en contra, nos costó llevar el partido”, fue el pensamiento de Fernando Gago sobre el desarrollo del enfrentamiento con un resultado bastante adverso.

Un juego brillante de La Máquina, con su tropa de ataque bien asociada y su muralla defensiva perfectamente ordenada para negarle siquiera un gol a las Chivas.

La constante presión ejercida por el Cruz Azul, asfixió al mediocampo del “Rebaño” y casi instantáneamente recuperaban el balón para mantenerlo en su poder.

La afición que decidió ir a apoyar a sus equipos, también iba expectante para ver en la cancha al máximo anotador en la historia de la Selección Mexicana, “Chicharito”, que desde los primeros suspiros del segundo tiempo, lo pedían con gritos desesperados: “¡CHICHARITO! ¡CHICHARITO!”

Al cliente lo que pida y Gago, con las últimas alternativas que le quedaban, hizo entrar al delantero mexicano. La afición se levantaba de sus butacas para animarlo y algunos otros… para abuchearlo.

Poco le pasaba al partido cuando “Chicharito” dribló a Kevin Mier y definió con gran categoría para marcar el descuento, pero el gol fue invalidado por fuera de lugar, decisión que decepcionaba a muchos y alegraba a algunos, pues una parte de los aficionados del Cruz Azul, no veían con malos ojos el gol de Javier.

Después de la dolorosa derrota ante el América, La Máquina recompone el camino y vuelve a pitar. “Veníamos de perder un partido importante, sabíamos que hoy teníamos que volver al triunfo ante un gran rival y un gran estadio”, resaltó Martín Anselmi, entrenador del Cruz Azul la resiliencia de su equipo al arrollar al Rebaño sin arriero.

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