Aficionados disfrutaron la experiencia inmersiva de la MLB, pero la pasión de Lalo por los Yankees lo convirtió en el protagonista.

Por: Emiliano Sánchez

Bajo el intenso sol del mediodía el Monumento a la Revolución parecía vivir una tarde californiana. El café y dorado de los Padres de San Diego sumado al rojo y negro de los Dbacks se mezclaron con el verde, blanco y rojo en un domo que llevaba a los aficionados a una experiencia inmersiva inspirada en el arte de Raúl Urias previo a la «Mexico City Series».

Fotografía: Emiliano Sánchez

Entre varios aficionados con jerseys de distintos equipoa, hubo uno que llamaba la atención, la gente ya no solo hacía fila para entrar al domo, también lo hacian para hablar con Lalo y su llamativo peluche. Lalo Rocha caminaba con el uniforme de Yankees y un pequeño oso azul entre los brazos llamado George. Lalo era de los pocos que veía la exposición en lugar de grabar con el celular.

“Prefiero vivir el momento, es una experiencia nueva, totalmente innovadora, que me recuerda a la esfera que está allá en Las Vegas… es interactiva, es muy bonita y tiene fuertes referencias a México y a esto que están haciendo junto con la MLB».

Fotografía: Emiliano Sánchez

George no era un simple peluche azul, tenía su propia historia, una que varios aficionados se pararon a escuchar, Lalo lo ha conservado durante ya 23 largos años y comentó con una sonrisa:

«Es el oso azul del aniversario de los Yankees cuando cumplieron 100 años, se llama George por George Herman Ruth, Babe Ruth».

Fotografía: Emiliano Sánchez


Hablar de los Yankees era como hablar de una valiosa parte de su vida, en cuanto se tocó el tema todas sus emociones se intensificaban aún más, era evidente que para él es más que un equipo, era un sentimiento que lo acompañaba desde pequeño:

“Mi abuelo era aficionado del béisbol, me ponía a leer los periódicos como La Afición, yo leía sobre las historias del béisbol, también me llevó a jugar en una liga que está por portales y de ahí nació mi afición”.

Continuó hablando de su equipo y en un momento dado recordó su viaje al estadio de los Yankees, fue justo ahí cuando su tono de voz empezó a cambiar, las palabras empezaban a salir más despacio.

“Es una experiencia enorme, desde que llegas a la ciudad, abordas el tren, te bajas en la estación del Bronx y caminas un poquito… el ambiente es precioso». Era como si cada palabra lo transportara de vuelta a Nueva York, son momentos que uno nunca olvida, pasan los años y todavía se me hace un nudo en la garganta, hasta tengo ganas llorar”.

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