por: Fernanda Pelayo
Los Celtics derrotan 108-100 a los 76ers y recuperan la ventaja de campo en una noche estelar para su figura.

Boston respondió con autoridad en territorio enemigo. En una noche intensa en Filadelfia, los Celtics derrotaron 108-100 a los 76ers y tomaron ventaja de 2-1 en la serie, guiados por la figura de Jayson Tatum, quien apareció en los momentos decisivos para inclinar la balanza a favor de los visitantes.
El partido fue parejo desde el arranque. Philadelphia intentó imponer condiciones con el apoyo de su afición, pero Boston mostró temple y experiencia para no perder el control.
La historia de Tatum tuvo un valor especial. La superestrella de Boston apenas disputó 16 partidos en la temporada regular, luego de perderse gran parte del calendario por un desgarro en el tendón de Aquiles. Su regreso generó dudas sobre el ritmo competitivo que tendría en playoffs, pero el alero respondió como lo hacen los grandes jugadores, siendo determinante cuando más importa.
Terminó con 25 puntos y, cuando el juego entró en su tramo más tenso, apareció con un triple clave que silenció la arena y frenó el impulso de los 76ers. Su liderazgo fue evidente no solo en la anotación, sino también en la calma con la que manejó cada posesión importante.
A su lado, Jaylen Brown también aportó 25 unidades, formando una dupla ofensiva que castigó constantemente a la defensa rival. Entre ambos marcaron el ritmo de un equipo que supo sufrir y cerrar mejor el encuentro.
Philadelphia luchó hasta el final y se mantuvo cerca en el marcador durante gran parte del duelo, pero en el último cuarto Boston mostró mayor jerarquía.

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