Por: Raír Pérez
El Gran Premio de Miami 2026 dejó más dudas que respuestas para Sergio Pérez. El mexicano cruzó la meta en la posición 16, lejos de los puntos y sin poder meterse nunca en la pelea real de la carrera, en un domingo que desde el inicio ya pintaba cuesta arriba.
Arrancar desde el fondo condicionó todo. En Miami no es fácil rebasar y, aunque Checo fue avanzando poco a poco, la remontada nunca terminó de tomar forma. Se le vio constante, aprovechando errores ajenos, pero sin ese ritmo necesario para escalar con autoridad. Cada vez que parecía acercarse a la zona media, el coche lo volvía a frenar.

Más que una carrera para atacar, fue una carrera para sobrevivir. Cuidó neumáticos, evitó riesgos y trató de sacar lo máximo posible de un monoplaza que hoy está lejos de competir con los de adelante. No hubo momentos espectaculares, sino una gestión limpia en medio de un contexto complicado.
El resultado final termina reflejando eso: esfuerzo sin recompensa. Checo hizo su parte dentro de lo posible, pero la realidad es clara. Hoy no le alcanza. Y mientras el rendimiento del auto no mejore, los puntos seguirán siendo más una expectativa que una realidad.



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