El Estadio Hidalgo reunió a leyendas de México y Sudáfrica en el que se vivieron goles, emociones, pero sobre todo, recuerdos del mundial de 2010.

Por: Benny Varela

Conforme el mediodía se acercaba, el cielo se teñía de gris queriendo anunciar una lluvia de nostalgia. Entre camisetas verdes, banderas mexicanas y algunos destellos de la cultura sudafricana, decenas de aficionados se dieron cita en el Estadio Hidalgo para revivir un reencuentro especial: México contra Sudáfrica, 16 años después de aquella inauguración mundialista de 2010.

Créditos: Axel Pérez H

La sensación en las tribunas parecía la de una Copa del Mundo. El choque de culturas comenzó mucho antes de que rodara el balón, pues mientras la gastronomía hidalguense conquistaba a los aficionados sudafricanos, los ritmos provenientes del otro lado del mundo marcaban el compás de una celebración que unía a todos con un pretexto claro: el fútbol.

En la cancha, las leyendas estuvieron a la altura del ambiente. Del lado sudafricano, 10 de los futbolistas que disputaron aquella inauguración mundialista de 2010 volvieron a ponerse los botines y por el lado mexicano, Óscar «Conejo» Pérez, Francisco Javier «Maza» Rodríguez y Paul Aguilar se presentaron acompañados por un equipo conformado, en su mayoría, por leyendas del Pachuca que vistieron la camiseta nacional para la ocasión.

Créditos: Axel Pérez H

Cada aproximación mexicana era acompañada por el tradicional «México, México» que retumbaba en las gradas y los goles de Juan Carlos Cacho, Miguel Ángel Landín y Pablo Barrera hicieron estallar la celebración.

Pero el momento más esperado llegó cuando Siphiwe Tshabalala convirtió un penal para Sudáfrica. Más allá del gol, lo que provocó la ovación fue el festejo, ya que el sudafricano recreó el baile que inmortalizó en 2010 y por unos segundos, el tiempo pareció retroceder, pues entre sonrisas, aplausos y teléfonos levantados acompañaron una escena que muchos nunca imaginaron volver a presenciar.

Créditos: Axel Pérez H

Durante unas horas y a días de que el balón vuelva a rodar en un Mundial con México como anfitrión, Pachuca demostró que el futbol también tiene la capacidad de unir culturas, acortar distancias y mantener vivos los recuerdos con el paso del tiempo.

Editó: Aide Báez

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