Si en Qatar 2022 Marruecos fue la cenicienta que enamoró al mundo, en este Mundial de 2026 se ha quitado el disfraz para consolidarse como una auténtica superpotencia. El Gillette Stadium de Boston fue testigo de una exhibición de jerarquía, control y una magia africana que parece no tener techo.

Por: Alejandro Osornio

La historia de este encuentro se escribió antes de que los aficionados terminaran de acomodarse en sus asientos, bastaron 71 segundos para que la red temblara y el plan táctico escocés volara por los aires, Ismael Saibari, convertido ya en una de las figuras indiscutibles del torneo, firmó el gol más rápido de lo que va de esta Copa del Mundo, una genialidad tempranera que no es casualidad, es su segunda diana en la competición tras haberle marcado nada menos que a Brasil, Saibari es el rostro visible de un equipo que desborda potencia, técnica y una verticalidad letal.

Las cartas estaban sobre la mesa desde mucho antes del pitazo inicial, el técnico escocés, Steve Clarke, no pecó de falsa confianza en la previa, sino que lanzó una advertencia que terminó siendo profética, “Marruecos es un equipo realmente bueno, mejor incluso que el que llegó a semis en Qatar 2022. Tienen potencia, velocidad y calidad. Son top y tendremos que estar al máximo para competir”.

El banquillo marroquí, bajo las directrices de Mohamed Ouahbi y su cuerpo técnico, orquestó un partido de control absoluto en amplios tramos, la posesión de la pelota fue un monólogo marroquí sostenido por una solidez defensiva envidiable.

Sin embargo, el fútbol no es solo estética, y si algo le sobra a Escocia es amor propio, fieles a su historia, los europeos no bajaron los brazos, apoyados por la multitudinaria y ensordecedora Tartan Army, transformó las gradas de Boston en un pedazo de Glasgow, los escoceses sacaron la garra en la segunda mitad, generaron ocasiones claras, forzaron a la defensa marroquí a emplearse a fondo e incluso reclamaron un posible penal que el árbitro decidió no pitar, ahogando el grito de empate de una afición que nunca dejó de cantar.

Edito: Jorge Gómez

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.