- Por primera vez en la historia de los Mundiales, México cerró una fase de grupos perfecta con nueve puntos, seis goles a favor y ningún tanto recibido.
Por: Miguel Posadas
Hay marcas que se rompen y otras que se conquistan. México acaba de conquistar una que había permanecido fuera de su alcance durante toda su historia mundialista: terminar una fase de grupos con nueve puntos de nueve posibles. Tres partidos, tres victorias y una efectividad del 100 por ciento que coloca a esta selección en un lugar donde ninguna otra generación mexicana había llegado.

Foto: Alberto Huerta
Pero la cifra de los nueve puntos es apenas el comienzo. Lo que realmente hace especial esta actuación es la forma en que fue construida. México no solo ganó todos sus encuentros; también cerró la fase de grupos sin recibir un solo gol. Tres partidos, tres porterías en cero y una defensa que se convirtió en una de las grandes fortalezas del equipo.

Foto: Alberto Huerta
Los números reflejan dominio. Seis goles anotados y ninguno recibido para una diferencia de +6. Ningún rival encontró la forma de vulnerar al conjunto mexicano. Mientras el ataque respondió en los momentos importantes, la defensa convirtió cada partido en una demostración de orden, concentración y eficacia.

Foto: Alberto Huerta
Durante años, México había logrado clasificaciones memorables, pero siempre dejando puntos en el camino. Ni las selecciones que brillaron en casa durante 1970 y 1986, ni las que encadenaron siete clasificaciones consecutivas a octavos de final entre 1994 y 2018 consiguieron completar una primera ronda perfecta. Esta generación sí lo hizo.
Los nueve puntos también significan algo más profundo: regularidad. En un torneo donde un descuido puede cambiar el destino de una selección, México fue constante durante los 270 minutos de la fase de grupos. Nunca estuvo abajo en el marcador, nunca cedió unidades y nunca permitió que un rival celebrara un gol.

Foto: Alberto Huerta
En la historia de los Mundiales suele recordar a los equipos que dominan desde el inicio. México acaba de entrar en esa conversación. Primer lugar de grupo, paso perfecto, seis goles a favor, cero en contra y la mejor fase de grupos en la historia de la selección.
Porque hay clasificaciones que se celebran. Y luego están aquellas que reescriben los libros de estadísticas. Esta pertenece a la segunda categoría. Por primera vez, México no dejó absolutamente nada sobre la mesa: ganó todo, defendió todo y construyó una fase de grupos que ya ocupa un lugar propio en la historia del fútbol mexicano.


Deja un comentario