La Albiceleste venció 3-1 a Suiza en tiempos extra tras una polémica decisión del VAR y ahora enfrentará a Inglaterra en un duelo cargado de historia.  

Por: Alex Galindo

Un enganche al centro para golpear el balón con la fuerza y la rosca suficientes bastó para que Julián Álvarez rompiera el partido, evitara los penales y desmoronara el sueño de los suizos de pisar por primera vez unas semifinales mundialistas.

Argentina selló su pase a la instancia de las cuatro mejores selecciones del Mundial. Es la sexta vez que llega a este punto del torneo y, hasta ahora, no ha perdido una sola semifinal. El marcador final 3-1 quedó plasmado en las pantallas del Estadio Kansas City ante el combinado suizo.

Los europeos lo intentaron desde el silbatazo inicial, pero apenas al minuto 10 ya se encontraban abajo en el marcador. Sin embargo, conforme avanzó el encuentro, su juego creció: transiciones rápidas, centros violentos y triangulaciones que buscaban dejar en ventaja a sus atacantes. El esfuerzo no rindió frutos sino hasta el minuto 67, cuando llegó el gol de Ndoye, que reafirmó el dominio helvético en ese tramo del partido. Fue una triangulación perfecta que superó a los tres defensores argentinos casi sin que se dieran cuenta, para terminar entre las piernas del “Dibu” Martínez.

Apenas cinco minutos después, el VAR se hizo presente y se robó los reflectores. Una tarjeta amarilla inicial a Leandro Paredes por una entrada sobre Embolo fue revisada y terminó por invertirse: doble amonestación y expulsión para el jugador suizo. La toma fue clara “un clavado” para simular un contacto que jamás existió. Los detalles y las nuevas normativas cambiaron el rumbo y el ritmo del partido; de poco sirvieron las quejas de Xhaka y su entrenador. Se aplicó la nueva regla y los suizos no podían creerlo o, más bien, no lograban entenderlo.

Argentina retomó la iniciativa, aunque sin efectividad, y así se cerraron los 90 minutos reglamentarios y también el primer tiempo extra. Pero cuando los penales ya se asomaban en el horizonte, picó la araña: Álvarez anotó al minuto 112 y, a la postre, Lautaro Martínez puso el último clavo en el ataúd de la participación helvética en el Mundial.

La derrota dolió y, para algunos, también cegó. Murat Yakin, director técnico de Suiza, declaró: “El error arbitral nos ha castigado y nos alteró el plan. Hubo contacto claro, y no entiendo cómo el árbitro y el VAR llegaron a esa conclusión”. Sus palabras reflejaron una incredulidad que, para muchos, no resistía mayor debate.

Mientras tanto, los argentinos festejaban con su gente entre gritos, baile y abrazos. El MVP del encuentro, Julián Álvarez, resumió el sentir de la clasificación: “Alegría por pasar, estamos entre los cuatro mejores. El equipo lucha hasta el final y siempre terminan llegando los goles”.

“A los ingleses les tenemos que ganar” fue el canto que se coreó en el Estadio Kansas City al término del partido. Y no era para menos: Argentina había eliminado a Suiza en el alargue para volver a disputar unas semifinales de Copa del Mundo, pero esta vez el rival no será cualquiera. Será Inglaterra.

Cuarenta años después del mítico duelo entre argentinos e ingleses, el cruce se repite en el torneo más grande de todos. Ahora sin Maradona, pero con un Messi veterano que, pese a los años, sigue siendo el máximo romperredes del certamen. Es un duelo que trasciende lo deportivo es político, es cultural, es y será historia. Se han enfrentado cinco veces en Mundiales y los sudamericanos únicamente ganaron en el 86, con el llamado Gol del Siglo de Maradona y aquel otro con la mano que, según a quién se le pregunte, fue trampa o milagro.

Para bajarle el tono a todo esto, Scaloni, técnico argentino, declaró que es “solo un partido de fútbol”. Pero ahí nace la contradicción: mientras el entrenador restaba dramatismo desde la conferencia, en el campo los jugadores saltaban y coreaban “el que no brinca es inglés”.

Editó: Alexis Buendía

Partido: Argentina 3-1 Suiza (Tiempo Extra)

Competencia: Copa del Mundo

Estadio: Kansas City Stadium

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