Cada jornada reúne hasta 150 mil pesos en apuestas, donde cientos de asistentes buscan convertir una pequeña inversión en un premio mayor.
Por: Uriel Moreno
El hipódromo es el lugar donde las apuestas son la principal diversión. Cada carrera alcanza a juntar un total de 150,000 pesos mexicanos, con un aforo de más de 2,000 personas por día, apostando de 20 a 1,000 pesos, y algunos se juegan el salario de la quincena o lo que les sobró, para poder aumentar las cifras o perderlo todo por un rato de diversión.

Los visitantes van de niños a señores mayores, buscando una tarde de familia y un buen rato viendo carreras de un cuarto de milla con ocho caballos diferentes en cada una, compitiendo en cada carrera que dura de 7 a 9 segundos.
Cuando termina una, salen volando papeles, ya que esos fueron los perdedores, y algunos, cuando dicen el resultado oficial de la carrera, van a la taquilla para reclamar su premio que se acaban de ganar por su acierto al apostar en el caballo ganador.

Esta vez fueron 9 carreras en un solo día; casi todas fueron de un cuarto de milla con caballos que pueden valer hasta 300 mil pesos mexicanos, que vienen desde toda la república para poder competir en el escenario más grande en las carreras de caballos en la capital de México.
La tarde culmina con dinero perdido y ganado, con una tarde llena de diversión y pasándola con la familia y/o amigos, con muchos caballos cansados y con ranchos felices porque su jinete ganó en una de las carreras del día, esperando que solo llegue el siguiente fin de semana para poder repetir el plan y pasar una tarde en el hipódromo.

Editó: Alexis Buendía
Sección: Caballos
Lugar de los hechos: Hipódromo de las Americas


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