Paulina Verde es tuzo de corazón, pero Chivas llegó a su vida a través del Mundial y la comunidad K-pop.

Por: Benny Varela.

Cada que un equipo grande visita Pachuca, el Estadio Hidalgo cambia de color. Los vendedores que normalmente pasan desapercibidos aparecen con camisetas, bufandas y banderas del visitante, mientras el rojiblanco comienza a ganar terreno entre las tribunas.

El apoyo a los Tuzos permanece, pero suele quedar en minoría frente a una afición visitante que convierte el estadio en su propia casa por una tarde.

Esta vez no fue diferente. Los gritos de la afición hidalguense intentaban hacerse escuchar, pero rápidamente eran respondidos por uno que parecía triplicar su volumen.

En medio de esa disputa también estaba Paulina Verde, una aficionada que representa, quizá sin proponérselo, la dualidad que se vivía en las gradas: toda una vida ligada al Pachuca, pero una nueva simpatía por Chivas.

Paulina, aficionada de las Chivas.

Paulina creció en Pachuca y aprendió a querer a los Tuzos como parte de su historia familiar. Es una conexión de raíz, de esas que se construyen desde casa y permanecen con los años. Chivas llegó después, a través de los eventos alrededor del Mundial y de la comunidad K-pop de la que forma parte. Su vínculo, sin embargo, tiene una explicación mucho menos solemne. “Los jugadores están guapos”, dice entre risas.

Y esa diferencia no le impidió disfrutar el partido. Paulina celebró ambos goles, sin importar de qué lado llegaran. Para ella no había una contradicción que resolver, sino dos formas distintas de vivir el futbol. Una nació en casa y la otra en una nueva comunidad que encontró en el camino.

Paulina Verde alentando a las Chivas.

Mientras el rojiblanco dominaba las tribunas y los cánticos locales intentaban abrirse paso entre la multitud, Paulina vivió el encuentro desde esa misma dualidad. Pachuca sigue siendo su historia; Chivas, una historia que apenas comienza a escribir.

Edito: Emiliano Vargas.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.