Por: Bernardo De la Torre / Licenciatura JRF
Los Juegos Olímpicos de 1968 fueron objeto de mucha polémica. México sufrió el incidente estudiantil en Tlatelolco dos semanas antes, y el evento tenía mucha tensión política. Pero entre tanta problemática, fueron dos atletas afroamericanos los que crearon una imagen para la historia, un momento que es recordado por toda una comunidad.
Durante 1968 los Estados Unidos sufrían una segregación racial, principalmente en estados sureños o de ideología republicana, sin precedentes. Los negros no podían entrar a hoteles, restaurantes, hospitales e incluso escuelas. En el transporte público debían sentarse en la parte trasera, y las oficinas tenían baños para blancos y negros.
Por si fuera poco, Estados Unidos libraba una guerra en Vietnam. El que soldados negros fueran enlistados a pelear por un país que los odiaba, generó el repudio de la sociedad estadounidense y de la comunidad afroamericana. Pero Tommie Smith y John Carlos hablaron por toda una raza y en medio de tantas disputas, hicieron un llamado a la igualdad.
Era la noche del 17 de octubre de 1968 y se disputaba la final de los 200 metros lisos en la pista del Estadio Olímpico Universitario. Smith ganó el oro con un tiempo de 19.83 segundos, el australiano Peter Norman llega en segundo con 20.07 segundos y Carlos con 20.10 en tercero. Al momento de entregar las medallas el estadio, y el mundo, enmudecieron por lo que sucedió.
Tanto Smith como Carlos iban descalzos en el podio, solo un par de medias negras representando la pobreza de la raza negra en su país. Carlos llevaba desabrochada su chaqueta con un collar de cuentas, en alusión a todos los negros que habían sido ahorcados. Smith se colgó una bufanda negra apoyando su linaje, y un par de guantes negros que los atletas tuvieron que compartir.
Cuando sonaba el himno estadounidense, los dos atletas agacharon la cabeza y alzaron su puño con el guante puesto (Smith el derecho y Carlos el izquierdo), el escándalo fue mayúsculo. Todo el estadio los abucheó, Smith y Carlos fueron expulsados de la Villa Olímpica y del selectivo estadounidense por el presidente del COI. Inclusive hubo amenazas de despojarlos de sus medallas.
Los dos fueron repudiados a su regreso a Estados Unidos, siendo blanco ellos y sus familias del racismo. Pero a la larga, su protesta se transformó en una piedra que ayudaría a construir los derechos de los afroamericanos. Hasta la Universidad de San José en California tiene una estatua de ese momento, para simbolizar que somos iguales sin importar el color de la piel.
Nuestros únicos Juegos fueron una tormenta social, tanto nacional como extranjera. México 68 será recordado por esos dos atletas que ante la mirada del mundo se alzaron para luchar contra la opresión y el racismo.
http://time.com/3880999/black-power-salute-tommie-smith-and-john-carlos-at-the-1968-olympics/
http://www.history.com/topics/vietnam-war/vietnam-war-history


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