Por: Carlos Porras / Licenciatura JRF
Un caballo tuerto le otorgó a México su primera medalla de oro en Juegos Olímpicos. En equitación durante la justa veraniega de Londres 1948, el teniente Humberto Mariles Cortés en compañía de su caballo “Arete” consiguió la presea áurea en la categoría de salto individual. En la prueba de salto por equipo, el combinado que también comandaba el teniente Mariles en compañía de Rubén Uriza y Alberto Valdez igualmente se colocó en lo más alto del pódium. Durante La Copa de las Naciones que fue el evento con el que cerró la justa de aquel año, el pasto sagrado de Wembley fue testigo de los triunfos aztecas en competencias ecuestres a los que también se sumaron una medalla de plata y otra de bronce.
El teniente, Humberto Mariles, se enfrentó a su primer desafío olímpico durante los juegos de Berlín en 1936. No precisamente como competidor, sino más bien como aprendiz, pues en aquel año el entonces presidente de México, Lázaro Cárdenas, le encomendó la misión de extraer recursos ecuestres de la competencia para aplicarlos a la equitación nacional. Tras la finalización de la justa en el país germano, el jinete oriundo de Parral, Chihuahua, regresó a tierras nacionales y comenzó a aplicar lo aprendido. Sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial que puso un alto a las Olimpiadas por 12 años no le permitió competir hasta 1948.
Durante el año de 1938 el chihuahuense se hizo de un prestigió tras haber ganado algunas competencias en Sudamérica; ese mismo año el caballo con el que alcanzaría la gloria olímpica nacería en Los Altos, Jalisco, en el rancho “Las Trancas”. En los primeros cinco años de los 40´s, “Arete”, bajo el mando del Coronel Jesús Rocha Garibay ganó varias competencias nacionales por lo que se hizo de fama en México. Sin embargo, en 1947 un virus empezó a mermar la vista del animal al grado que tuvieron que extraerle el ojo. Tras meses en el olvido, en enero de 1948 el teniente Humberto Mariles visitó el Club Hípico Francés y fue ahí donde se encontró con “Arete” al que eligió como su caballo para la justa londinense.
Finalmente se llegó el tercer trimestre del año en el cual la capital del Reino Unido seria la sede de los que fueron bautizados como los XIV Juegos Olímpicos (a pesar de ser la doceava edición realizada por las suspensiones de Helsinki y Londres en 1940 y 1944 respectivamente.) Días antes de que la delegación mexicana partiera a la justa, el otrora mandatario nacional, Miguel Alemán, pidió al equipo ecuestre que no asistieran pues consideraba que no tenían nivel de competencia. “Mucho menos sin compiten con esas carretas de caballos y con ese tuerto”, afirmó. Sin embargó, el comentario del ex presidente no desanimó al equipo azteca que partió al viejo continente.
El 14 de Agosto de 1948 los Juegos Olímpicos de Londres llegarían a su fin y justo cerrarían con el último día de actividad del evento ecuestre denominado “La Copa de las Naciones”. El teniente Humberto Mariles junto a su coequipero, sería el jinete con el que concluiría la competencia. Con 19 obstáculos por sortear y con su compañero de equipo Rubén Uriza, el francés, D´Orgeix, y el estadounidense, Wing, empatados en segundo lugar con ocho puntos negativos, el parralense puso en marcha su recorrido. Durante la ejecución, todas las patas de “Arete” cayeron al agua al intentar saltar la zanja lo que le costó cuatro puntos de penalización, de ahí en adelante el caballo atravesó por encima de las cajas sin dificultad y fue hasta el muro final, donde volvió a ceder 2.5 unidades que subieron el marcador final. El resultado fue de 6.5 puntos negativos para el teniente Mariles y su compañero “Arete” que se hicieron con la más preciada de las medallas. Además Uriza finalmente se quedó con la plata.
El resultado de la categoría de salto por equipos sería calificado con base a la participación de los tres jinetes representantes de cada nación en la prueba individual. Por lo que la combinación de resultados que habían obtenido los participantes aztecas bastó para que México se hiciera con su segunda presea áurea; Humberto Mariles, Rubén Uriza y Alberto Valdez terminaron con 6.5, 8 y 20 puntos negativos respectivamente. Ese día la guardia británica ejecutó en par de ocasiones el Himno Nacional Mexicano. España y el Reino Unido se hicieron con las medallas de segundo y tercer lugar en esta categoría.
Cuatro días antes el 10 de Agosto de 1948 la delegación nacional había conseguido el tercer lugar en la prueba de “Los Tres Días de Equitación”. De nueva cuenta Humberto Mariles, ahora en compañía de Raúl Campero y Joaquín Solano logaron remontar posiciones después de un primer mal día de competencia. El tercer día de la prueba, Mariles quedó en el puesto 12; Campero en el 21; y Solano en el 22, resultados que a la postre colocarían al equipo Mexicano en el peldaño de bronce. Respectivamente Estados Unidos y Suecia se llevaron oro y plata.
El teniente Humberto Mariles participó también en la siguiente justa olímpica que tuvo lugar en Helsinki, pero no obtuvo medallas. Finalmente murió el 7 de diciembre de 1972 en París, Francia. Por su parte su coequipero “Arete” fue sacrificado el 4 de febrero de 1952 luego de que no despertara por exceso de anestesia tras someterlo a una operación. Los restos del caballo fueron depositados en un jardín del Centro Deportivo Olímpico Mexicano (CDOM.)
Fue así como en 1948, México obtuvo sus dos primeras medallas de oro en la historia de los Juegos Olímpicos. En esa misma edición, otro mexicano ganó una presea, fue Joaquín Capilla que en clavados y desde la plataforma de 10 metros se hizo con el bronce. Pero esa es otra historia…


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