Por: Carlos Porras / Licenciatura JRF

Joaquín Capilla Pérez, el máximo ganador de medallas olímpicas para México. El clavadista de plataforma y trampolín,  logró hacerse con cuatro preseas durante su participación en Juegos Olímpicos: un oro, una plata y dos bronces albergan en su palmarés. El capitalino participó en las ediciones de Londres 1948; Helsinki 1952 y Melbourne 1956, siendo ésta última donde obtuvo sus mejores resultados.

El primero de diciembre de 1956 en la  fosa de clavados de la ciudad australiana, el mexicano logró una medalla de bronce en la prueba de trampolín de tres metros. Después de una ejecución defectuosa como el mismo lo dice, Capilla se colocó en el noveno lugar, “Que barbaridad…Joaquín Capilla, con todas sus medallas, con todos sus títulos y blasones, ¡cae de espaldas! ¡Qué bruto!” Posteriormente el capitalino ejecutó tres buenos clavados que lo hicieron remontar en la clasificación y del lugar número nueve saltó hasta el tercer peldaño, para la obtención de la presea de bronce. “Me decía a mí mismo que debería de estar contento, pues era la primera vez, en tres oportunidades, que alcanzaba una medalla en la prueba olímpica de trampolín, pero no dejaba de recriminarme: por una torpeza había trocado la de oro por esa de bronce.”

Cinco días después, el 6 de diciembre llega otra oportunidad para conseguir el oro, la final de clavados desde la plataforma de 10 metros. Tras cientos de ejecuciones, al fin se viene la última serie de clavados en los Juegos Olímpicos de Melbourne. Tres deportistas destacan sobre el resto: Gary Tobian de los Estados Unidos es primero con 132.65 puntos, Joaquín Capilla es segundo con 131.12 y Richard Connor también del país de las barras y las estrellas es tercero con 130.79. Para poner aún más dramatismo al asunto, el sorteo que determina el orden de lanzamiento de los clavadistas dicta que los tres primeros en la clasificación serán los últimos en arrojarse a la piscina: primero Connor, seguido de Tobian y finalmente Capilla. Por si fuera poco los tres competidores han elegido ejecutar el mismo clavado: vuelta y media al frente con doble giro, grado de dificultad 2.5 (el más alto.)

Richard llega al fin de la plataforma donde se concentra antes de su ejecución, salta, realiza su maniobra y entra al agua, el resultado… ¡19 puntos!, la más alta calificación hasta el momento, y se coloca en el primer puesto con 149.79 unidades. Es el turno para Gary quien debe hacer un clavado perfecto si es que planea llevarse el oro, toma impulso y se arroja al vacío… ¡ejecución impecable!, 19.76 puntos, 152.41 en total, mismos que lo devuelven al peldaño dorado. Se llegó la hora para el mexicano, que si pretende llevar la presea más valiosa de regreso a casa deberá sumar más de 20 unidades, algo impensable en ese momento.

Es ahora o nunca. Capilla sube la escalera y se sitúa al inicio de la plataforma, suspira un par de veces y saca el aire con fuertes bocanadas, toma una leve carrera y finalmente se lanza al espacio. Silencio sepulcral en el centro acuático… magnífica vuelta y media, sus dos giros incomparables, se extiende a plenitud y entra al agua… el público se pone de píe y estalla en festejos. Los jueces ponen en sus marcadores dieces y un nueve y medio, ¡21.32 puntos para México! para un total de 152.43 unidades. En el último clavado de la competencia y por apenas tres centésimas el mexicano se ha colgado la medalla áurea.

 

Joaquín Capilla hizo su debut olímpico en 1948 durante la justa que tuvo lugar en la capital de Inglaterra. Con apenas 19 años de edad el clavadista obtuvo el tercer puesto en la plataforma de 10 metros lo que lo guió a la consecución de la medalla de bronce. Cuatro años después  durante la justa veraniega de Helsinki en 1952, el deportista azteca compitiendo en la misma prueba, logró subir un peldaño en el pódium y trajo a casa la medalla de plata. Lo que en ese momento lo convirtió en el único deportista mexicano en obtener preseas en más de una edición olímpica.

En noviembre de 2009, Joaquín Capilla obtuvo el Premio Nacional del Deporte de ese mismo año, siendo reconocido como el máximo ganador de trofeos olímpicos. Finalmente el 8 de Mayo del 2010 el clavadista falleció víctima de un paro cardiaco. Es considerado como el fundador, de la tradición mexicana de clavados durante Juegos Olímpicos

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