Epstien contra la gran maldición

Por: Andrés Flores / Licenciatura JRF

Cuando hablamos de maldiciones en el béisbol, el primer pensamiento siempre será aquella del Bambino que hizo sufrir a los Red Sox durante 86 años. Cuando comienzas a pensar en los grandes héroes que rompieron aquel maleficio, los nombres de David Ortiz, Curt Schilling, Manny Ramírez, Pedro Martínez, Johnny Damon, Jason Varitek y compañía son los primeros en ser reconocidos, sin embargo, el nombre de Theo Epstein llega hasta el final aun cuando él fue el inicio de todo. Pero cuando los Chicago Cubs emprendan su batalla contra su propia maldición, no habrá duda de que este es el equipo de Epstein.

En octubre del 2011, la novena de la ciudad de los vientos anunció a Theo Epstein como su nuevo Presidente de Operaciones de Béisbol, con la firme intención de superar un siglo de derrotas y decepciones. Con un contrato de cinco años y 18.5 millones de dólares, el nuevo encargado de los éxitos o fracasos en Wrigley Field comenzó por nombrar a Jed Hoyer como el nuevo Gerente General del equipo. Hoyer era un viejo conocido de Epstein en Boston cuando ambos llegaron juntos en 2002 a los Red Sox, donde Hoyer fue el asistente y mano derecha de Epstein.

Epstein llegó en 2011 a un equipo que había perdido 91 partidos en la temporada regular y con un núcleo de jugadores de los que ninguno se mantuvo hasta este 2016. El nuevo presidente de operaciones no perdió tiempo y en tan solo dos meses consiguió en cambio al lanzador Travis Wood, quien forma parte importante del bullpen de Chicago e incluso conectó un cuadrangular en la Serie Divisional frente a San Francisco.

Tan solo un mes después, Epstein y Hoyer movieron sus piezas para obtener en un nuevo acuerdo a un viejo conocido. Anthony Rizzo fue seleccionado por ambos ejecutivos en el Draft del 2007 para jugar con los Red Sox, sin embargo, Hoyer se convirtió en Gerente General  de San Diego en 2009 y obtuvo a Rizzo en un cambio que involucró a Adrián González. Una vez que los dos nuevos miembros de la oficina de Chicago se acomodaron en sus puestos, enviaron al pítcher Andrew Cashner a los Padres para reunirse una vez más con el primera base de herencia italiana. Epstein no se detuvo ahí y en 2013 le entregó un nuevo contrato de siete años y 41 millones de dólares al actual tercer bateador en la alineación de los Cubs.

Epstein redondeó su 2012 con la llegada del desertor cubano Jorge Soler. El jardinero estampó su firma en un contrato de nueve años y 30 millones de dólares y tras un par de años en las Ligas Menores, se convirtió en una pieza importante para el futuro de los Cubs. Mientras en el Draft de junio seleccionó con el sexto pick al también jardinero Albert Almora. Además, acordó enviar a Ryan Dempster a Texas para conseguir a Kyle Hendricks, el tercer abridor de los Cubs en esta postemporada de ensueño.

Tras perder 101 juegos en 2012, Epstein debía realizar más movimientos si quería convertir a Chicago en una franquicia ganadora. Fue en julio del 2013 cuando una decisión arriesgada se convirtió en el más grande acierto, Jake Arrieta fue enviado a los Cubs junto a Pedro Strop. Arrieta lanzó cuatro desastrosos años con Baltimore donde nunca consiguió una efectividad menor a 4.66 o alcanzó las 150 entradas lanzadas, sin embargo, Chicago confió en su talento natural, aquel que lo posicionó como uno de los mejores prospectos del béisbol años atrás y esa confianza se vio traducida en 54 triunfos con el equipo y un premio CY Young en 2015 durante una estancia de cuatro años en la ciudad de los vientos.

En el Draft de 2013 la historia de los Cubs pudo cambiar por completo. Los Astros de Houston tenían la primera selección global y si aquel día hubieran tomado a Kris Bryant en lugar de Mark Appel, quizá hoy usted estaría leyendo sobre Houston y no Chicago. Bryant fue la segunda elección del día y después de  65 cuadrangulares, 201 carreras impulsadas, dos apariciones al juego de estrellas y un premio al novato del año, el tercera base de los Cubs es tal vez el mejor jugador de toda la Liga Nacional.

El dúo de Epstein y Hoyer continuó su trabajo en 2014 con la elección de Kyle Schwarber con la cuarta selección del Draft de 2014, quien debutó en 2016 y tras lesionarse en el segundo juego de temporada regular de este año, volverá para la Serie Mundial como el bateador designado de Chicago. Mientras en las Ligas Mayores debutaba el puertorriqueño Javier Báez, quien ahora es el flamante MVP de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional con cinco carreras producidas y un robo de Home en el enfrentamiento contra los Dodgers. La llegada de Báez terminó provocando la salida de Starlin Castro en diciembre del 2015.

El joven y talentoso infield de los Cubs terminó de completarse a mitad del 2014 con la llegada de Addison Russell proveniente de Oakland. El campocorto seleccionado como el pick décimo primero del draft del 2011 fue el premio que recibió Chicago a cambio de sus lanzadores Jeff Samardzija y Jason Hammel.

Al final de la temporada de 2014, Epstein decidió atacar la agencia libre con un contrato de seis años y 155 millones de dólares al zurdo Jon Lester, quien es uno de los mejores lanzadores de postemporada y junto a Javier Báez, recibió el MVP de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. Junto a Lester llegó su catcher personal David Ross, un veterano de 37 años que había jugado en seis equipos distintos en su carrera. La agresividad no paró ahí y obtuvieron al receptor venezolano Miguel Montero, quien bateó un Grand Slam en la serie contra los Dodgers.

Dexter Fowler también se unió al equipo en un intercambio con Houston, pero la cereza en el pastel fue el manager Joe Maddon, reconocido por muchos como uno de los mejores en todas las Grandes Ligas. Maddon lideró al equipo a 97 triunfos en 2015 y una serie de campeonato que terminaron perdiendo con los Mets. Este año se superó a sí mismo con 101 victorias y un viaje a la Serie Mundial.

Epstein finalizó su obra de arte con un contrato de ocho años y 184 millones de dólares para el jardinero Jason Heyward, así como la firma de Ben Zobrist por cuatro temporadas y 56 millones de dólares. El veterano John Lackey aceptó unirse por dos años a los Cubs para completar su rotación de abridores, mientras Willson Contreras debutó a mitad del año para recibir los lanzamientos detrás del plato, lanzamientos que comenzaron a alcanzar las 100 millas por hora con la llegada del cubano Aroldis Chapman tras un acuerdo con los Yankees.

Le tomó seis años a Epstein colocarse frente a la oportunidad de destruir 108 años de mala suerte.

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