Por: Carlos Porras / Licenciatura JRF
El destino suele ser caprichoso. Parecía que el día jamás llegaría, pero, finalmente se citó: 21 de enero del 2017 la fecha elegida por el hado para observar como un hombre se convirtió en leyenda. Wayne Rooney marcó su gol número 250 vistiendo la camiseta del Manchester United. Superó la inverosímil marca del mítico Sir Bobby Charlton, y con esto pasó a ser el máximo artillero en la historia de los “Red Devils.” Sin duda, un registro que quedará grabado por siempre en la memoria de los amantes del fútbol.
Debieron transcurrir 546 encuentros, para que el hombre que hoy entinta su nombre con letras áureas en la historia viva del club más ganador de Inglaterra llegara a la cifra anhelada. La forma no pudo ser más exquisita. Un minuto para acabar el duelo, tiro libre señalado a un costado del área, el dorsal “10” se acercó para cobrar la infracción, todo parecía indicar que mandaría un servicio a sus compañeros, sin embargo, Él tenía otras intenciones. Blandiendo su educada pierna derecha, Rooney tomó carrera y aceptó la cita con la historia. Silencio en la tribuna del Britannia Stadium. Tras ser impactado, el esférico se transformó en una estrella fugaz: veloz e incandescente; la trayectoria efímera del disparo iluminó todo el estadio y culminó en la portería tras incrustarse por el ángulo izquierdo. La luz del remate duro apenas unos segundos, pero se trasladó al capitán de los “Red Devils” donde ahora brillarán juntos por la eternidad.
250 el número mágico en los anales de Old Trafford. Curiosamente la calificación más alta del club fue alcanzada, por el que por los años, muchos han llamado: “El chico malo.” Un día para recordar, una fecha para enmarcar, un recuerdo que vivirá por siempre, una historia digna de contarse. Un relato que extrañamente comenzó en la ciudad del máximo enemigo.
Insana fue la manera en la que el narrador de fútbol se emocionó cuando Wayne Rooney anotó su primer gol en la Premier League. El ya lejano 19 de octubre del 2002, fue testigo de aquel tremendo disparo del futbolista de 16 años que aún vestía los colores del Everton. El remate que nació a un par de metros del área, figuró una parábola emulando al más bello de los arcoíris, pero este no finalizó en una olla de oro. La número cinco fue a dar al ángulo superior derecho y para hacer más dramático su encuentro con las redes, antes, decidió besar el travesaño, ante el lance del cancerbero del Arsenal, David Seaman, que adornó todavía más la quimérica anotación.
Voz de profeta. “Remember the name Wayne Rooney” fueron las palabras que el cronista gritó al observar aquella obra de arte. 15 años después, puede sentirse orgulloso de que nadie olvidará ese nombre.
Impensables son las maneras en las que el fútbol elige a sus héroes. El chico promesa que se convirtió en el relevo de lujo, que posteriormente se definió como el ariete titular, se transformó en el goleador del conjunto, pasó a ser el emblema del equipo, se consagró como el capitán de Old Trafford y hoy se glorifica como una leyenda del fútbol.
Que irreverente es la vida, el máximo goleador histórico del Manchester United nació en Liverpool. No cabe duda que el destino es muy caprichoso.


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