
Por: Rodrigo Ramos y Eduardo Flores
La Arena Coliseo hoy fue el escenario perfecto para destapar el talento de Juan “el Güerito de Tepito” Pérez, un niño de 13 años y no más de 1.50 metros que, peleó con la elegancia de un baile de vallet e hizo suyos los seis metros del cuadrilátero.
El histórico ring del embudo de la Lagunilla, consagró el inicio de una carrera que estamos obligados a seguir. Al centro del cuadrilátero, el niño nadó como pez en el agua y dio una catedra de seguridad y confianza. Ni el escenario histórico en que se paró, ni el estruendo de una afición feliz por el regreso del boxeo a la Coliseo, mermaron la actitud de Juan.

Mientras el miedo y el nervio fue la constante en todo aquel que se determinó a poner un pie sobre el ring, el “Güero” del barrio bravo, transformó este ambiente hostil en su medio para contagiar a toda la Coliseo de pasión y emoción. “Bailar, convivir, practicar, sonreír, pues es lo mejor ¿no?” dijo el niño que, no dejo de disfrutar ni un momento sobre el cuadrilátero.
Con rítmicos movimientos durante su pelea, Juan bailó al son del cántico de los aficionados que, sorprendidos por la edad del niño, no pararon de gritar, «¡cloroformo!» durante todo el combate, apodo que porta el infante, en honor al gimnasio que representa.

La calidad sobre el cuadrilátero, no es lo único que sorprende de este niño, pues su clara determinación, constante entre exitosos, es algo inusual de ver en alguien de 13 años. “Sueño con ser campeón del mundo” añadió “para el boxeo hay que sacrificarse, dejar a los amigos, dejar a las novias, dejar el alcohol. Si quieres ser campeón del mundo, pues trabaja para ser campeón” aseguró Juan.
De igual manera su entrenador, quien no tuvo ni un momento de tranquilidad sobre la pelea, se mantuvo al filo del ring, gritando y aconsejando al inexperto pugilista que, hoy vivió algo que nunca olvidará. “Nuestra intención es que se luciera con sus mejores pasos” confesó el preparador Miguel Villafan.
La intención del Cloroformo Team Tepito, gimnasio de Juan, se cumplió y sus pasos y contundencia sobre el ring, sorprendieron hasta los más inusuales asistentes a la función, entre ellos Mauricio Sulaymán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo que, terminada la pelea, hizo fila como cualquier otro aficionado para tomarse una foto con el joven representante del barrio bravo.

Las gradas que algunas veces corearon el nombre de Blue Demon y Rubén “Púas” Olivares, quien también estuvo presente en la función. Hoy se volcaron sobre Juan Pérez y entre la contundencia del histórico embudo, el niño se hundió sobre la ola de aficionados que esperaban tomarse una foto con él, premonición o tal vez el inicio de lo que será su futura carrera.

Pasada la euforia, el güero desapareció entre las gradas de la Arena y disfrutó de la función sentado al lado de Sulaymán y al frente del Púas Olivares, en la primera fila de la Arena. El resto de la cartelera, la hicieron brillar Carlos Cuadras y Etoundi Michel, dos grandes pugilistas que, como Juan, un día soñaron con ser campeones del mundo.
📸: Rodrigo Ramos

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