Los aficionados de Chivas desean con mucha ilusión el primer gol de Javier Hernández después de su regreso.

X: @Chivas

Por: David Torrijos

No importa el resultado, los “Chivahermanos” quieren el gol de su ídolo, Javier Hernández. ¿Y cuál puede ser el mejor escenario? Claro, el abarrotado Estadio Azteca pintado de rojiblanco.

14 largos años han pasado desde la despedida del “Chicharito”, hoy podía ser su gran día de darle un regalo y una alegría a toda la nación rojiblanca.

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La noche cayó y la hora del inicio del partido estaba por llegar. Hernández salió a calentar y de inmediato la afición se levantó de su asiento y aplaudió hasta enrojecer las palmas de sus manos.

En los ejercicios de calentamiento, el mexicano practicó sus disparos al arco y cada que hacía entrar la pelota al arco, el público gritaba “gooooool”, esperaban ahora, que se hiciera realidad en el encuentro.

El partido daba inicio, pero Javier, se quedó en la banca a disfrutar el partido, hasta que Fernando Gago necesitara sus virtudes en la cancha.

El “Rebaño” recibió tres goles en el primer tiempo, poniendo en una situación difícil a “Chicharito”, pero él, estaba listo para el llamado.

Los “Chivahermanos” lo querian en el campo y lo manifestaron mediante una ola de gritos: “¡CHICHARITO! ¡CHICHARITO! ¡CHICHARITO!”

A Gago no le quedó más, que rendirse ante su público y hacerles realidad su sueño de verlo jugar en persona después de tantos años.

“Chicharito” apenas hizo el movimiento para quitarse la casaca y la afición se volvió loca, con la esperanza de que el ansiado gol llegara.

Ya no importaba el 3-0 en contra, cada balón que tocaba era una ovación para el histórico delantero, que para su mala fortuna, el partido ya era muy complicado y era casi imposible acomodarse en la cancha.

La oportunidad llegó, un pase al espacio que aprovechaba y recibía con facilidad, para regatear a Kevin Mier y anotar su gol. La afición hizo retumbar el estadio y lo celebró como si hubieran empatado, era el minuto 88.

Significaba el 3-1 en contra, pero no importaba nada, metió gol el “Chicharito”. La bandera levantada por fuera de lugar, rompió miles de corazones, tanto en el estadio, como en las casas y los restaurantes, que ya habían celebrado un nuevo gol de Hernández con la camiseta de las Chivas.

El partido terminó 3-0, y probablemente la afición rojiblanca, habría salido con una sonrisa en el rostro en caso de haber sido válido el gol, aún con la derrota. Los “Chivahermanos” se retiran tristes, pero motivados y seguros, de que pronto, caerá el ansiado gol.

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