Osmar Olvera consiguió su segunda presea en la plataforma de tres metros en París 2024 y así concluyó su participación.

Por: José Yllescas
“El cielo es el límite”, fueron las palabras de Osmar Olvera meses antes de acudir a los presentes juegos olímpicos, ahora el clavadista de 20 años de edad se convirtió en medallista en la prueba de trampolín de tres metros en el centro acuático de París al conseguir el bronce.
El talismán de México volvió a subirse al podio, después de obtener plata en la misma modalidad pero en sincronizados con Juan Celaya; y en esta ocasión con un solo objetivo, hacerse destacar en esta prueba y demostrar esa sangre azteca que corre por sus venas que le dio impulso para conseguir una nueva medalla.
Cada vez que llegaba el turno de Osmar en el trampolín, una porra para el mexicano se hacía presente para ahuyentar el silencio y que solo se escuchara el “México, México, México” acompañado del famoso cántico “cielito lindo” desde las gradas de la alberca, acumulado de múltiples aplausos y silbidos que se rindieron ante el clavadista.

No es nada sencillo llegar con 20 años de edad a una final olímpica, hacer 500 puntos en la prueba y obtener una calificación máxima de 98.80, aunado a pelear directamente con los chinos Siyi Xie y Zongyuan Wang, quienes se adueñaron del oro y la plata y repitieron el podio 3 años después de su actuación en Tokio 2020.
Ahora Osmar se vuelve un héroe y un histórico para el país, no sólo por obtener el bronce y la cuarta medalla para México en París 2024, sino también al convertirse en el segundo mexicano en ganar dos preseas en una misma edición de los Juegos Olímpicos en clavados, solo por detrás de Joaquín Capilla. Orgullo y respeto se ha ganado el medallista de parte de toda la nación.

Ma jin, entrenadora de Osmar pudo estar presente para felicitar a su discípulo y celebrar con él, el triunfo para México. La instructora de origen chino fue clave para el éxito del clavadista; además de ser alguien muy importante en la vida personal del atleta, la preparadora ha contribuido con cerca de 260 medallas en competencias internacionales y quien más que ella para acompañar a Olvera en este gran logro. Si el “cielo es el límite”, como él lo dice, Osmar pudo tocarlo y gritar el “Viva México” desde lo más alto.

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