Suecia no pudo cerrar con victoria su último ensayo antes del Mundial.

Por: Axel Pérez

El Strawberry Arena parecía listo para celebrar, pero la fiesta terminó en silencio. Masouras apareció para empujar la pelota al fondo de la red y dejar el empate 2-2 en el marcador, sentenciando el segundo encuentro consecutivo de Suecia sin ganar, a una semana del inicio del Mundial.

El enfrentamiento comenzó con una Grecia decidida a imponer un futbol intenso. Y así fue. El combinado griego se adelantó en el marcador después de un potente disparo desde fuera del área de Tsimikas. Grecia daba el primer golpe sobre la mesa y, con la intensidad mostrada en los primeros minutos, le ganaba la primera batalla a los locales.

Suecia pareció entender que sin la pelota no podía competir. Después del gol, un equipo más valiente e intenso comenzó a tomar el control del partido, mientras que del otro lado Grecia bajó la guardia y mostró poca consistencia después de tomar ventaja.

Fue así como la insistencia y el ímpetu sueco iluminaron los rostros de los aficionados en las tribunas. Los goles de Víctor Gyökeres y Gustaf Nilsson dieron la vuelta al marcador y devolvieron la ilusión de una victoria en casa.

El partido entraba en su recta final y el Strawberry Arena parecía listo para celebrar. Suecia tenía la ventaja y el triunfo parecía cada vez más cerca.

Pero como villano de película, Grecia apareció para arruinar la noche estrellada. En los últimos minutos llegó el agónico grito de gol de la mancha azul y blanca en las tribunas y el empate estaba sentenciado.

Los helénicos no estarán en el Mundial, pero qué dulce fue para ellos amargar la noche de los suecos en su propia casa.

Edito: Natalia Bejaranos

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