Mientras Gandolfi lamentó que el penalti cambiara el rumbo del partido, Huiqui reconoció que Cruz Azul aún debe mejorar para cerrar sus encuentros.

Por: Alejandro Aguilar
La derrota ante Cruz Azul dejó sensaciones encontradas en el banquillo del León. Javier Gandolfi consideró que su equipo había ejecutado correctamente el plan de partido durante buena parte del encuentro, mientras que Joel Huiqui reconoció que, pese al triunfo, La Máquina todavía tiene aspectos por corregir si pretende competir por el bicampeonato.
El estratega argentino aseguró que el León tuvo el control del encuentro durante el primer tiempo y que la intención era llevar el partido a un escenario largo, aprovechando los espacios que pudieran aparecer. Sin embargo, consideró que el penalti convertido por Andrés Montaño modificó por completo el panorama.
“Estaba totalmente controlado hasta el penal. La planificación que teníamos estaba saliendo a la perfección, pero a partir de ahí el partido cambia”, explicó Gandolfi, quien también reconoció que las individualidades de Cruz Azul marcaron diferencias. Sobre el segundo tanto, señaló que llegó después de un rebote y lamentó que el descuento de Alfonso Alvarado apareciera demasiado tarde para buscar el empate.

Por su parte, Joel Huiqui no escondió la satisfacción por una nueva victoria, aunque tampoco dejó pasar la oportunidad para señalar una de las principales debilidades de su equipo: la dificultad para cerrar los encuentros. El técnico celeste considera que, si Cruz Azul quiere llegar hasta el bicampeonato, necesita aprender a administrar mejor sus ventajas y evitar que los rivales encuentren oportunidades para meterse nuevamente en los partidos.
El entrenador también destacó el compromiso de José Paradela y Andrés Montaño, dos futbolistas que han sido fundamentales para mantener el funcionamiento ofensivo del equipo. Mencionó que el mexicano “interpreta bien los espacios, sobre todo a la espalda de los rivales” y eso lo hace especialmente importante para el funcionamiento del equipo.

Así, mientras Gandolfi se marchó con la sensación de que el León dejó escapar un partido que había preparado para controlar, Huiqui celebró tres puntos que mantienen a La Máquina en la pelea por el liderato. Dos lecturas distintas de una misma noche: los esmeraldas todavía dependen de sí mismos para llegar a la Liguilla y los cementeros ya tienen su lugar asegurado, pero saben que ganar no será suficiente si no aprenden a cerrar los partidos.
Editor: Emiliano Monroy


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